Por qué EE.UU. se llama Estados Unidos de América y quién le dio el nombre

La denominación de “América” se ha convertido en un término coloquial para referirse a los Estados Unidos, una práctica que ha sido aceptada globalmente. Sin embargo, el nombre actual tiene raíces históricas que se remontan a la colonización y al reconocimiento internacional de la nueva nación.
Mundo03/07/2026Cambio GlobalCambio Global

A lo largo de la historia, los ciudadanos estadounidenses han adoptado el término “América” para referirse a su país, despojándolo de su acento y de su significado más amplio, que abarca a todo el continente americano. Este uso ha sido replicado en gran parte del mundo, incluso en naciones del sur del continente que también se consideran americanas. La historia del nombre “Estados Unidos de América” es un relato fascinante que se remonta a los siglos XVII y XVIII, cuando las trece colonias británicas en América del Norte aún no eran una entidad política unificada.

Durante este periodo de colonización, la falta de cohesión entre las colonias fue cambiando gradualmente, especialmente durante la Guerra Franco-Indígena (1754-1763), donde se produjeron alianzas militares entre colonos y nativos americanos. En medio de las tensiones con Gran Bretaña en la década de 1770, surgió el término “United Colonies” (Colonias Unidas) en documentos oficiales, como la designación de George Washington como comandante en jefe del Ejército Continental en 1775, un paso significativo hacia la identidad nacional.

Un hito crucial en la historia del nombre “Estados Unidos de América” se atribuye a Luis de Unzaga, un gobernador español de Luisiana que, en una carta de 1776, se dirigió a un general de los colonos rebeldes usando la expresión “General de los Estados Unidos Americanos”. Este gesto fue más que una simple referencia; representó el primer reconocimiento formal de la existencia de la nueva nación por parte de un representante europeo. Unzaga, quien actuaba en interés del Imperio español, buscaba debilitar a Gran Bretaña apoyando a los colonos.

La carta de Unzaga marcó un punto de inflexión en la percepción internacional de los Estados Unidos, validando a sus combatientes como soldados de un país independiente en lugar de meros rebeldes. Este reconocimiento no solo ayudó a cimentar el nombre que conocemos hoy, sino que también sentó las bases para las futuras relaciones entre Estados Unidos y España, un legado que perdura hasta nuestros días.