Tecnología y crecimiento: el nuevo reto del mercado de capitales argentino
Cambio Global


Una expansión sin precedentes
En la última década, Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA) ha visto un aumento asombroso en su base de inversores, pasando de poco más de un millón de cuentas a 24,6 millones. Actualmente, más de 12,3 millones de argentinos tienen inversiones activas, lo que representa a uno de cada dos ciudadanos económicamente activos. Este auge ha llevado a que más de un millón de cuentas realicen operaciones mensualmente, con un promedio diario que supera las 836.000 transacciones, casi 30 veces más que en 2018.
Este crecimiento exponencial ha generado nuevas exigencias en la infraestructura tecnológica de BYMA, que ahora procesa más de 17,5 millones de órdenes diarias y ha alcanzado picos de 27 millones en un solo día. La capacidad de procesamiento ha evolucionado de 700 órdenes por segundo en 2017 a una proyección de 10.000 para 2026, marcando un incremento notable del 1.300%. Según Gonzalo Pascual Merlo, CEO de BYMA, esta transformación ha requerido una reconstrucción casi total de su sistema tecnológico, un proceso que ha presentado desafíos inesperados.
Preparándose para el futuro
La aceleración de la actividad ha convertido la infraestructura tecnológica en un activo estratégico fundamental para BYMA. La empresa cuenta con aproximadamente 500 empleados, de los cuales cerca de la mitad trabaja en el área de tecnología. Además, opera con dos centros de datos de categoría Tier III y ha incorporado soluciones de proveedores internacionales líderes en el sector financiero. Para garantizar un servicio eficiente, BYMA utiliza tecnología de Nasdaq para la custodia y de London Stock Exchange para la negociación, priorizando plataformas probadas en mercados con alta actividad transaccional.
A pesar de los avances significativos en infraestructura, BYMA ya se encuentra evaluando una nueva actualización de su motor de negociación para estar a la altura de la inminente llegada de operadores de alta frecuencia. Este cambio de enfoque refleja un compromiso por competir con estándares internacionales en velocidad y capacidad de procesamiento, asegurando que el mercado argentino esté preparado para un futuro donde la tecnología y la rapidez serán determinantes.

