Ucrania ataca la flota fantasma rusa en el mar de Azov

En un nuevo episodio de la guerra en Ucrania, las fuerzas ucranianas han reivindicado ataques contra ocho buques petroleros de la flota fantasma rusa, una estrategia que busca aislar aún más a la península de Crimea, ocupada por Rusia desde 2014. Estos ataques forman parte de un esfuerzo más amplio para debilitar las capacidades logísticas del enemigo.
Mundo07/07/2026Cambio GlobalCambio Global

Operaciones en la madrugada del martes

Durante la madrugada del martes 7 de julio de 2026, las fuerzas de drones ucranianas llevaron a cabo una serie de ataques en el mar de Azov, impactando a ocho buques petroleros que forman parte de la flota fantasma rusa. Según el comandante de esta unidad del Ejército, Robert Brovdi, conocido como "Magiar", todos los buques atacados, con un peso aproximado de 7.000 toneladas cada uno, están sujetos a sanciones internacionales. Brovdi compartió imágenes de los ataques en sus redes sociales, destacando también que un buque de carga seca y un ferry utilizados por Rusia también fueron alcanzados.

Estos ataques se producen en un contexto de creciente tensión, ya que el mar de Azov, delimitado por las costas de Ucrania y Rusia, ha sido un punto estratégico en el conflicto. A pesar de que Ucrania ha perdido el acceso a esta zona debido a la ocupación rusa, el comandante ucraniano informó que se lograron atacar hasta 58 objetivos militares en las áreas ocupadas durante la misma noche. La ofensiva también incluye ataques a infraestructuras energéticas y logísticas en Crimea, que ha experimentado apagones y escasez de combustible como resultado de los constantes bombardeos.

Intensificación de la estrategia ucraniana

En las últimas semanas, Ucrania ha incrementado sus operaciones contra la infraestructura crítica en Crimea, lo que ha llevado a las autoridades rusas a declarar un estado de emergencia en la región. De acuerdo con las fuerzas ucranianas, atacar la logística naval del enemigo es fundamental para dificultar el abastecimiento de combustible y municiones a las tropas rusas en la península ocupada, un territorio clave en la guerra que ya se extiende por más de cinco años. La anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014 ha sido un punto de inflexión en el conflicto y sigue siendo un objetivo central para las fuerzas ucranianas.

La situación en Crimea y el mar de Azov continúa siendo crítica, y los recientes ataques subrayan la determinación de Ucrania por desmantelar las capacidades rusas en la región. Con una guerra que parece no tener fin, las acciones de Kiev podrían marcar un cambio significativo en el rumbo del conflicto y en la dinámica de poder en el área.