Marine Le Pen confirma su candidatura presidencial para 2027 a pesar de su condena

La líder del partido de extrema derecha Agrupación Nacional (RN) anunció su intención de postularse a la presidencia de Francia en 2027, desafiando una reciente condena por malversación de fondos. Además, planea impugnar la sentencia que le impone restricciones para ejercer cargos públicos.
Mundo07/07/2026Cambio GlobalCambio Global

Un giro inesperado en su camino político

Marine Le Pen, figura prominente de la extrema derecha francesa, declaró este martes que se lanzará a la contienda electoral para la presidencia en 2027, a pesar de haber sido condenada por malversación de fondos europeos. La política de 57 años recuperó su elegibilidad para participar en las elecciones tras una decisión del Tribunal de Apelación de París, que, si bien ratificó su condena, redujo el tiempo de inhabilitación que le impedía ejercer funciones públicas.

En una entrevista con la cadena TF1, Le Pen afirmó: "Esta noche soy candidata a las elecciones presidenciales", tras anunciar su intención de apelar la sentencia que le impone el uso de un brazalete electrónico durante un año. La líder ultraderechista había indicado previamente que solo consideraría participar si podía hacer campaña sin restricciones, lo que le habría sido imposible bajo las condiciones de su condena.

El respaldo de su partido y la estrategia electoral

La decisión de Le Pen de avanzar con su candidatura fue tomada tras una reunión con los principales líderes de su partido, Agrupación Nacional. Entre ellos se encontraba Jordan Bardella, quien había sido considerado como su candidato alternativo y que, en caso de ser elegida, ocuparía el cargo de primer ministro. Este apoyo interno refuerza su posición en una carrera electoral que promete ser muy competitiva.

Con la vista puesta en las elecciones de 2027, Marine Le Pen se presenta como una figura desafiante en la política francesa, dispuesta a superar los obstáculos legales que enfrenta. Su campaña se desarrollará en un contexto de creciente tensión política y social, lo que podría tener implicaciones significativas no solo para Francia, sino también para la dinámica política en Argentina y el resto del mundo.