El retorno forzado de zambianos: una consecuencia de la xenofobia en Sudáfrica
Cambio Global




Historias de desalojo y pérdida
Glenda Banda, con su bebé a cuestas y apenas unas pocas pertenencias, ha regresado a Zambia tras una década viviendo en Sudáfrica. Su vida, que había construido con esfuerzo y esperanza, se desmoronó en cuestión de días cuando un grupo enviado por el alcalde de su localidad le exigió a su arrendador que la desalojara. "El dueño tuvo que sacar todas nuestras cosas y cerrar la casa. Nos vimos obligados a dejarlo todo atrás", relata Banda, quien es parte de un grupo de más de 1.000 zambianos que han regresado a su país debido a las violentas protestas xenófobas que han sacudido Sudáfrica.
Bernadette Mwelwa comparte una experiencia similar, habiendo vivido más de 20 años en Sudáfrica. Su regreso a Zambia no solo significó la pérdida de su negocio, sino también de la vida que había construido. "No importaba si eras refugiado o solicitante de asilo; si eras extranjero, no eras bienvenido", afirma Mwelwa. La situación se tornó insostenible cuando su salón de belleza fue cerrado y su supermercado, administrado por su esposo congoleño, fue saqueado. "No puedo volver. Todo lo que teníamos se desvaneció", confiesa.
Reacciones internacionales y el contexto de la violencia
La vicepresidenta de Zambia, Mutale Nalumango, expresó en Lusaka que para muchos zambianos la prioridad es regresar a casa y estar a salvo. Anunció que se evaluará la situación de cada ciudadano que regrese de Sudáfrica para determinar el tipo de asistencia que el Estado podrá ofrecer. Por otro lado, países como Nigeria, Mozambique y Ghana han manifestado su preocupación por la seguridad de sus ciudadanos en Sudáfrica, denunciando incluso muertes vinculadas a la violencia xenófoba que ha estallado en el país.
A pesar de que muchos migrantes aún permanecen en Sudáfrica, la xenofobia ha generado un éxodo significativo. Desde 2008, Sudáfrica ha sido escenario de recurrentes brotes de violencia contra extranjeros, a menudo en momentos de crisis económica. El presidente Cyril Ramaphosa ha defendido a su pueblo, afirmando que la convivencia pacífica entre africanos es un objetivo común, mientras la Organización Internacional para las Migraciones subraya la urgencia de proteger a los migrantes y prevenir futuros episodios de violencia.

