El Gobierno suma las utilidades del BCRA al Presupuesto y solicita al Congreso restricciones en su uso
Cambio Global




Un camino conocido
A pesar de las afirmaciones del presidente Javier Milei, quien sostiene que el uso del Banco Central como fuente de financiamiento ha contribuido a la crisis económica del país, el actual Gobierno se encuentra en una situación similar. La reciente modificación al Presupuesto, formalizada con un DNU, refleja la dependencia del Ejecutivo en las utilidades del BCRA para hacer frente a los desafíos fiscales.
La incorporación de estos fondos se justifica por la necesidad de atender gastos urgentes, como el cumplimiento de un fallo judicial relacionado con la Ley de Financiamiento Educativo. El ingreso de los $24,4 billones se traduce en un incremento significativo de los recursos disponibles, que pasaron de $148,5 billones a $173,1 billones, mientras que los gastos también aumentaron de $142,7 billones a $147,2 billones.
Desafíos fiscales y proyecciones complicadas
La situación del ministro de Economía, Luis Caputo, se complica aún más debido a la indexación del gasto previsional, que se ha ajustado según el índice de precios al consumidor. Este aumento en los gastos previsionales obliga a recortar en otras áreas, y los economistas sugieren que se necesitaría un ajuste del 10% al 15% en el gasto no indexado. Sin embargo, la única área con margen para recortes significativos son los subsidios energéticos, cuya eliminación podría llevar a un aumento de tarifas y, por ende, a un nuevo repunte inflacionario.
Ante esta encrucijada, el Gobierno recurre a la utilización de las ganancias del BCRA como una solución temporal. Sin embargo, la propuesta de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, que se enviará al Congreso, busca limitar esta práctica, estableciendo condiciones excepcionales para su uso en situaciones de deflación. La viabilidad de estas medidas en el contexto actual plantea interrogantes sobre el rumbo fiscal del país.

