Inflación de junio genera optimismo, pero persisten preocupaciones fiscales

Las consultoras del sector financiero celebran la desaceleración de la inflación en junio, pero alertan sobre el incumplimiento de la meta fiscal acordada con el FMI. La mora crediticia y la situación del mercado laboral se mantienen como focos críticos en la economía argentina.
Actualidad18/07/2026Cambio GlobalCambio Global

Desaceleración de precios y sus implicaciones

El informe de inflación de junio ha sido recibido con optimismo en la city porteña, destacando una caída del índice de precios al consumidor (IPC) por debajo del 2%. Según la consultora 1816, la inflación núcleo se situó en 1,6%, marcando el segundo registro más bajo desde la asunción de Javier Milei. Aunque se observa una clara tendencia a la baja, se advierte que este avance se ve opacado por la situación del empleo y el elevado nivel de mora crediticia, que sigue preocupando a los analistas.

Desde la consultora Parakeet también celebraron los resultados de junio, subrayando que la desaceleración inflacionaria se ha mantenido, con un IPC que respalda una lectura optimista sobre la dinámica de precios. Sin embargo, la caída del empleo registrado en el sector privado, que lleva once meses consecutivos a la baja, plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de esta mejora en la inflación. En este contexto, la mora crediticia continúa creciendo, afectando a una parte significativa de la población.

Desafíos fiscales en el horizonte

Por otro lado, el Grupo SBS resaltó que el déficit fiscal primario alcanzó los $696.843 millones en junio, marcando el tercer mes consecutivo de rojo fiscal. Este resultado es preocupante, ya que contrasta con el superávit registrado en el mismo mes del año anterior. A pesar de que el primer semestre acumuló un superávit primario de 0,7 puntos porcentuales del PBI, el incumplimiento de la meta fiscal con el FMI por $0,57 billones genera incertidumbre sobre las próximas acciones del Gobierno.

En este panorama, la recuperación del consumo se presenta como un factor crucial para el futuro económico del país. Sin un aumento significativo en los salarios reales que supere a la inflación, la confianza de los votantes podría verse afectada. Así, la situación fiscal y crediticia se convierte en un desafío que el Gobierno deberá manejar con cautela en el segundo semestre.