La reforma laboral avanza lentamente y el empleo registrado sigue en retroceso

A pesar de la implementación de la reforma laboral en Argentina, los cambios en las prácticas empresariales son todavía limitados. Un reciente informe revela que solo un pequeño porcentaje de las empresas ha adoptado las nuevas modalidades de contratación y remuneración, mientras que el empleo formal continúa disminuyendo.
Actualidad21/07/2026Cambio GlobalCambio Global

Escasa adopción de nuevas modalidades laborales

Un estudio de la consultora PwC indica que apenas el 1% de las empresas ha implementado el salario dinámico, una modalidad que permite otorgar bonos por productividad sin que estos se sumen al salario base. Asimismo, solo un 9% ha optado por el banco de horas, una herramienta que posibilita a las organizaciones ajustar los horarios de trabajo según la demanda, evitando así el pago de horas extras en períodos de alta carga laboral.

En términos de formalización laboral, el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL), que reduce la carga social al 5% durante los primeros tres años de contratación, ha sido utilizado por únicamente el 10% de las empresas encuestadas. Según el informe, muchas organizaciones aún están evaluando la viabilidad de estas nuevas normativas, lo que limita su aplicación efectiva en el mercado laboral.

Impacto negativo en el empleo formal

A pesar de las reformas propuestas, el empleo registrado en Argentina sigue en una tendencia negativa. Datos de la Secretaría de Trabajo revelan que en abril se produjo una baja del 0,2% en comparación con marzo, lo que equivale a 11.673 puestos de trabajo menos. Desde el inicio del gobierno de Javier Milei, se han perdido un total de 235.416 empleos formales, lo que genera preocupación sobre la efectividad de las políticas laborales implementadas.

La situación se ve agravada por la caída en la actividad de sectores clave como la industria, la construcción y el comercio, que aún se encuentran entre un 4% y un 13% por debajo de sus niveles de 2022. Esta realidad refleja que, a pesar de los esfuerzos por modernizar el marco laboral, el impacto en la creación de empleo formal ha sido prácticamente nulo, lo que plantea interrogantes sobre la dirección futura de las políticas económicas en el país.