¿Está Estados Unidos ante el inicio de otro conflicto sin fin con Irán?
Cambio Global




La intensificación del conflicto
La situación entre Estados Unidos e Irán se ha vuelto explosiva, con un intercambio de ataques cada vez más agresivos que pone en entredicho la tregua alcanzada hace unos meses. Los bombardeos, los ataques con drones y los lanzamientos de misiles han resurgido, planteando la inquietante posibilidad de que este conflicto se convierta en una lucha prolongada, donde ninguna de las partes pueda reclamar una victoria definitiva. Kelly Grieco, investigadora del Stimson Center, advierte que podríamos estar ante otra "guerra eterna", un término que describe enfrentamientos que se extienden por años sin una solución política duradera.
En este contexto, el enfoque adoptado por Estados Unidos se asemeja al de "cortar el césped", donde las capacidades militares iraníes son constantemente atacadas, solo para que vuelvan a crecer, desencadenando un ciclo interminable de agresiones. Mientras tanto, los bombardeos de aviones estadounidenses se han intensificado en varias regiones de Irán, mientras que Teherán no se queda atrás, atacando posiciones estadounidenses y de sus aliados en el área. A su vez, los ataques de fuerzas iraníes han interrumpido el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, un punto crítico por donde transita una quinta parte del petróleo y gas mundial.
La situación diplomática y las perspectivas de resolución
A pesar de la escalada de la violencia, los esfuerzos diplomáticos continúan. El ministro del Interior iraní, Eskandar Momeni, ha viajado a Pakistán en busca de reanudar las conversaciones que podrían llevar a un nuevo acuerdo de alto el fuego. Sin embargo, la falta de entusiasmo del presidente estadounidense Donald Trump por reiniciar las negociaciones sugiere que las posibilidades de un avance son escasas. Mientras el mandatario ha mostrado interés en dialogar en ocasiones, su reciente declaración de que Estados Unidos "no tiene interés en reunirse" plantea un sombrío panorama.
El conflicto, que comenzó como una campaña militar limitada, se perfila como una guerra de desgaste, marcada por ataques aéreos y escaladas recurrentes. La búsqueda de una solución en la mesa de negociaciones es más urgente que nunca, especialmente considerando que el estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro de un conflicto que tiene el potencial de afectar la economía global. Tal como lo señala Grieco, la resolución de este desacuerdo es esencial para evitar que la economía mundial siga siendo rehén de las hostilidades.

