La morosidad se intensifica en el norte argentino y entre los jóvenes: causas y consecuencias

En Argentina, 5,8 millones de personas enfrentan atrasos superiores a 90 días en sus pagos financieros, con un marcado incremento en las provincias del norte y entre los menores de 30 años. Este fenómeno plantea serios desafíos económicos y sociales en las regiones más afectadas.
Actualidad29/07/2026Cambio GlobalCambio Global

Un panorama preocupante en el norte del país

La morosidad ha alcanzado cifras alarmantes, afectando a más de tres de cada diez personas que accedieron al financiamiento formal en el norte argentino. Según un informe reciente, casi el 40% de los jóvenes de entre 18 y 29 años se encuentra en situación de incumplimiento, un dato que resalta la vulnerabilidad de este segmento de la población. A nivel nacional, 5,8 millones de argentinos presentan atrasos en sus obligaciones, lo que equivale al 28% de los 20,7 millones de ciudadanos con algún tipo de crédito.

Las provincias más golpeadas por esta problemática incluyen Catamarca, Santiago del Estero, Salta, Corrientes, Formosa, Misiones, Chaco y Tucumán, donde más del 30% de los deudores se encuentran en mora. En contraste, las provincias del centro y la Patagonia presentan indicadores más favorables, con una menor morosidad y un acceso más amplio al crédito. Esta disparidad sugiere que las condiciones económicas en el norte son más restrictivas y complejas.

Factores detrás del aumento de la morosidad

Un funcionario de Tucumán indicó que la falta de educación financiera es un factor clave en este aumento de morosidad, señalando que la facilidad de acceso a préstamos a través de billeteras virtuales, sin un análisis adecuado de la situación crediticia, ha llevado a un endeudamiento excesivo, especialmente entre los jóvenes. Además, el funcionario destacó que las condiciones de crédito, como el aumento de tasas y márgenes, se aplican sin realizar estudios de viabilidad, exacerbando aún más la problemática.

La situación económica en el norte argentino se agrava por la alta inflación y los bajos ingresos, lo que crea un entorno desfavorable para los deudores. Con una informalidad laboral elevada y una falta de opciones de financiamiento, las provincias del norte enfrentan un futuro incierto, donde la morosidad podría seguir en aumento si no se implementan medidas efectivas que aborden estas cuestiones estructurales.