András Baka asume la presidencia de Hungría en un contexto de cambios políticos

El Parlamento húngaro ha nombrado a András Baka como nuevo presidente, quien llega al cargo con el objetivo de reformar la Constitución y restablecer el Estado de derecho. Su elección marca un hito en la política del país tras años de tensiones con el anterior gobierno de Viktor Orbán.
Mundo11/08/2026Cambio GlobalCambio Global

Un jurista con trayectoria y compromiso

Este martes, el Parlamento de Hungría eligió a András Baka como su nuevo presidente, un jurista de 73 años que anteriormente se desempeñó como presidente del Tribunal Supremo hasta su destitución en 2011. Su salida del cargo se debió a su firme oposición a las políticas del entonces primer ministro Viktor Orbán, quien había emprendido una serie de ataques a la independencia judicial. Baka recibió el respaldo de 140 diputados del partido Tisza, mientras que seis legisladores de la ultraderecha votaron en contra y los miembros del Fidesz, el partido de Orbán, se ausentaron de la votación.

Propuesto por el nuevo gobierno conservador de Péter Magyar, Baka representa un cambio significativo en la dirección política del país. Magyar, quien prometió durante su campaña electoral la destitución de los funcionarios leales a Orbán, destacó que Baka es un símbolo de unidad nacional y un ejemplo de compromiso con el Estado de derecho. Con una carrera académica que incluye enseñanzas en instituciones de renombre en Alemania, Estados Unidos y Francia, Baka regresa al escenario político con la intención de restaurar la confianza ciudadana en las instituciones.

Desafíos en el horizonte

La elección de Baka también se produce en un contexto de tensiones políticas, ya que el partido Fidesz ha calificado la votación como "ilegítima" y ha boicoteado el proceso. A pesar de esto, analistas como Zoltán Lakner sugieren que Baka podría ser clave para recuperar el respeto hacia la presidencia de la República. Sin embargo, el nuevo presidente deberá navegar entre las expectativas de apoyar la transición democrática iniciada por Magyar y mantener su autonomía frente al gobierno.

András Baka asumirá el cargo con un mandato limitado, ya que su función se extenderá solo hasta que finalice el proceso de reescritura de la Constitución, que se estima durará entre 12 y 18 meses. En declaraciones recientes, Baka enfatizó que el cambio no se limita a la sustitución de altos funcionarios, subrayando la necesidad de un cambio cultural en la política húngara para lograr una verdadera transición democrática.