Un nuevo brote de ébola en la RDC se convierte en el segundo más mortífero de la historia
Cambio Global




Un brote con cifras preocupantes
Desde su declaración el 15 de mayo en el este de la República Democrática del Congo, el brote de ébola ha alcanzado cifras desoladoras. Con 4.945 casos confirmados y 101 nuevos contagios reportados en las últimas 24 horas, esta epidemia ha superado ya tanto en muertes como en infectados al brote que asoló la región entre 2018 y 2020, que dejó un saldo de 2.299 muertes y 3.481 casos. Sin embargo, aún hay un largo camino para alcanzar la crisis más grave de la historia, que se registró entre 2014 y 2016 en África occidental, donde murieron 11.000 personas y se reportaron 28.000 contagios.
La rapidez con la que se propaga el virus en la actualidad es motivo de preocupación. Según Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), este brote es el que presenta un incremento más rápido en el número de casos desde su inicio. Actualmente, hay 730 pacientes en aislamiento o en hospitales, mientras que 1.040 personas se han recuperado de la enfermedad. La tasa de rastreo de contactos se sitúa en el 85,3%, pero la gravedad de la situación es innegable: cada 30 minutos, una persona infectada pierde la vida.
Consecuencias de decisiones políticas
Este brote se convierte en la decimoséptima epidemia de ébola en la República Democrática del Congo, y se destaca no solo por su letalidad, sino también por el impacto de decisiones políticas en la respuesta a la crisis. Un editorial de El País, citado por dpa, señala que las devastadoras consecuencias de la decisión del expresidente estadounidense Donald Trump de cerrar la agencia de desarrollo USAID y los drásticos recortes presupuestarios están afectando severamente la lucha contra la enfermedad. Estos recortes han sido imitados por otros países, lo que ha incrementado el sufrimiento y el costo en vidas humanas.
La situación actual del ébola en la RDC es un llamado de atención para la comunidad internacional. Ante esta crisis de salud pública, es fundamental que Occidente no permanezca indiferente y actúe con urgencia para mitigar el sufrimiento y salvar vidas. La humanidad debe unirse en la lucha contra esta epidemia, ya que cada vida cuenta.

