La compleja propiedad del mar Caspio: un dilema sin resolución

El mar Caspio es un espacio compartido por cinco naciones, cada una con intereses estratégicos y económicos en esta vasta masa de agua. A pesar de un acuerdo firmado en 2018 para regular aspectos clave, la distribución de su lecho marino sigue siendo un tema controvertido.
Mundo19/08/2026Cambio GlobalCambio Global

Conflictos históricos y acuerdos recientes

La cuestión de a quién le pertenece realmente el mar Caspio ha sido un tema de debate en Irán durante años. Este mar, que no se clasifica ni como un mar convencional ni como un lago internacional, es la frontera marítima de Irán, Rusia, Azerbaiyán, Kazajistán y Turkmenistán. En 2018, los líderes de estos cinco países se reunieron en Aktau, Kazajistán, para firmar la Convención sobre el Estatuto Jurídico del Mar Caspio, un acuerdo que aborda la navegación, la seguridad y la pesca, pero que no establece divisiones concretas del territorio.

Antes de la disolución de la Unión Soviética en 1991, solo Irán y la Unión Soviética tenían acceso a las aguas del Caspio. El Tratado de Amistad de 1921 restauró los derechos de navegación de Irán que habían sido limitados por el dominio ruso. Posteriormente, un tratado de 1940 reguló aspectos relacionados con el comercio y la navegación. Según Ahmad Vakhshiteh, director del Centro de Investigación Estratégica para el Desarrollo de las Relaciones con Oriente Medio, ninguno de estos acuerdos estipuló un porcentaje concreto de propiedad, priorizando el uso común del mar.

Demandas contradictorias y la realidad actual

Con la independencia de Azerbaiyán, Kazajistán y Turkmenistán, la dinámica del mar Caspio cambió, convirtiendo una relación bilateral en una negociación multilateral. Algunos políticos iraníes han propuesto que el país debería tener derecho a un 50% del mar, basándose en el hecho de que antes solo compartía sus aguas con la Unión Soviética, mientras que otros reclaman un 20%. Sin embargo, estas demandas no han sido reconocidas en el ámbito internacional, lo que ha dejado a Irán en una posición delicada.

La Convención de 2018 estableció un marco jurídico único que distingue entre aguas, lecho marino y recursos, pero no proporciona una solución definitiva sobre la división de este espacio estratégico. La falta de acuerdos claros sobre las fronteras marítimas podría afectar los derechos de explotación de recursos como el petróleo y el gas, lo que convierte la situación del mar Caspio en un asunto de creciente importancia geopolítica.