La tensión entre EE. UU. y Corea del Norte se intensifica ante la posible reunión de líderes
Cambio Global




Misiles como respuesta a las declaraciones de Trump
El 20 de agosto de 2026, Corea del Norte realizó un nuevo lanzamiento de misiles balísticos en respuesta a las declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que se llevarían a cabo conversaciones con el líder norcoreano, Kim Jong-un, en un futuro cercano. En total, diez misiles de corto alcance fueron disparados hacia el mar que baña la costa oriental del país, según informó el ejército de Corea del Sur. Esta acción se produjo un día después de que Kim Yo-jong, hermana del líder norcoreano y figura clave en el régimen, afirmara que Pionyang se encontraba "completamente al margen" de cualquier iniciativa de diálogo.
Las afirmaciones de Trump, realizadas el 19 de agosto, sorprendieron a Pionyang, especialmente tras la decisión del mandatario estadounidense de reducir la escala de las maniobras militares conjuntas con Corea del Sur. Sin embargo, Kim Yo-jong descalificó esta medida, considerándola "indigna de comentario" y subrayando que solo una anulación total de los ejercicios militares sería vista como un gesto de buena voluntad. Según Leif-Eric Easley, profesor de Estudios Internacionales en la Universidad Femenina Ewha de Seúl, el lanzamiento de misiles por parte de Corea del Norte, en su tercera ronda de pruebas en dos semanas, indica que el régimen no está dispuesto a aceptar la oferta de diálogo sin condiciones.
Una nueva dinámica en la relación entre EE. UU. y Corea del Norte
Choo Jae-woo, experto en Política Exterior de la Universidad Kyung Hee, señala que, a diferencia de la primera administración de Trump, Corea del Norte ahora se encuentra en una posición más fuerte y no muestra interés en el diálogo. Esto se debe a la percepción de humillación que experimentó Kim Jong-un en 2019, cuando las conversaciones de Hanói terminaron abruptamente por la negativa de Estados Unidos a aceptar un desmantelamiento gradual del programa nuclear norcoreano. Desde entonces, Pionyang ha consolidado una estrecha alianza con Rusia, lo que le brinda un respaldo estratégico y económico que le permite resistir la presión internacional.
La situación actual sugiere que Corea del Norte no está dispuesta a ceder en sus condiciones. La colaboración con Rusia y China, junto con los beneficios que obtiene a través de este comercio, le otorgan a Kim Jong-un una mayor capacidad de maniobra. En este contexto, es poco probable que se produzcan conversaciones significativas entre EE. UU. y Corea del Norte en el corto plazo, ya que Pionyang parece estar esperando el momento más propicio para negociar desde una posición de mayor fortaleza.

