Caídas en Wall Street tras decepcionantes datos de inflación y la incertidumbre en torno a Nvidia
Cambio Global




Inflación y expectativas del mercado
Los principales índices de Wall Street cerraron con leves pérdidas el 26 de agosto, en una jornada marcada por dos factores clave. Primero, los datos de inflación correspondientes a julio provocaron inquietudes entre los inversores, ya que reforzaron las incertidumbres sobre el margen de maniobra de la Reserva Federal para implementar una política monetaria más laxa. En segundo lugar, la expectativa de los resultados financieros de Nvidia, que se ha convertido en un barómetro del entusiasmo por la inteligencia artificial, llevó a los inversores a adoptar una postura más cautelosa.
Tras el cierre de los mercados, Nvidia publicó un balance que superó las expectativas de los analistas. La empresa reportó ingresos de 96.200 millones de dólares en su segundo trimestre fiscal, cifra que sobrepasó las proyecciones del mercado, mientras que la ganancia ajustada por acción alcanzó los 2,22 dólares. Además, la compañía anticipó ventas cercanas a los 108.000 millones de dólares para el próximo trimestre, lo que también quedó por encima del consenso.
Reacciones del mercado y proyecciones de la Fed
La reacción del mercado a estos resultados fue notable. A pesar de una caída del 1,6% en la jornada regular, las acciones de Nvidia se recuperaron en el after-market, llegando a subir más del 4%. Este repunte estuvo impulsado por la solidez del negocio de centros de datos y por una proyección que reforzó las expectativas sobre la demanda vinculada a la inteligencia artificial. En este contexto, el índice Dow Jones de Industriales retrocedió un 0,21% hasta los 53.464,59 puntos, mientras que el S&P 500 perdió un 0,02% y cerró en 7.675,83 unidades. El Nasdaq Composite, por su parte, disminuyó un 0,08% hasta ubicarse en 26.130,20 puntos.
La atención del mercado se centró en el índice de precios de gastos de consumo personal (PCE), que se publicó antes de la apertura de los mercados. Según la Oficina de Análisis Económico, el PCE subyacente aumentó un 0,2% mensual y un 3,3% interanual en julio, cifras que, aunque estaban dentro de lo esperado, mostraron una aceleración respecto al mes anterior. Esto dejó al mercado en una posición delicada, ya que no se vislumbró una clara señal de desinflación, lo que complicó las expectativas sobre futuras decisiones de la Reserva Federal. La incertidumbre se vio agravada por la posibilidad de nuevas presiones en el sector energético debido a la situación en Oriente Medio, lo que podría complicar aún más el panorama inflacionario.

