Nuevas Normativas de Bioseguridad para la Acuicultura en Argentina

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) ha implementado nuevas regulaciones que establecen condiciones mínimas y Buenas Prácticas Acuícolas para los productores de peces destinados al consumo. Estas normativas buscan fortalecer la sanidad y la calidad en toda la cadena de producción acuícola nacional.
Actualidad02/09/2026Cambio GlobalCambio Global

Regulaciones para la Producción Acuícola

A través de la Resolución 793/2026, publicada en el Boletín Oficial, SENASA ha establecido nuevas pautas de bioseguridad y Buenas Prácticas Acuícolas que aplican a todos los establecimientos dedicados a la producción comercial de peces en Argentina. La medida abarca tanto instalaciones en tierra como aquellas ubicadas en cuerpos de agua, reflejando la necesidad de adaptarse al crecimiento del sector acuícola y de prevenir la introducción y propagación de enfermedades en los animales acuáticos.

Entre los requisitos básicos, se destaca que todos los establecimientos deben estar registrados en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA), asegurar el bienestar de los peces en todas las etapas de producción y contar con la supervisión de un Técnico Acuícola acreditado por SENASA. Además, se definen normas específicas para la infraestructura, diferenciando entre las instalaciones en tierra y las que operan en entornos acuáticos.

Medidas de Bioseguridad Estrictas

La normativa también impone estrictas medidas de bioseguridad, exigiendo la implementación de barreras sanitarias para la desinfección de manos, calzado, vehículos y materiales de empaque. Los establecimientos deben contar con insumos adecuados para la limpieza y desinfección de equipos y otros elementos utilizados en la producción. En el caso de las instalaciones acuáticas, se incluyen requisitos sobre el estado de conservación de jaulas y redes, así como directrices sobre fondeo y balizamiento.

Adicionalmente, se establecen protocolos para el control de plagas, el manejo de insumos de riesgo biológico y la salud de los peces, que incluyen la realización de controles diarios y el monitoreo de la calidad del agua. Ante situaciones de mortalidad anómala, los establecimientos deberán notificar a SENASA y contar con un Manual de Contingencia que contemple acciones específicas para abordar posibles brotes de enfermedades. Estas nuevas regulaciones buscan garantizar una producción acuícola más segura y sostenible en Argentina.