La macroeconomía y su impacto en las elecciones de 2027
Cambio Global


Comparación de contextos económicos
En 2023, Argentina llegó a las elecciones con una inflación que superaba el 100% anual, una brecha cambiaria cercana al 100%, un déficit fiscal primario del 2,7% del PBI y un riesgo país superior a los 2.000 puntos básicos. En contraste, las condiciones en 2019 eran algo más favorables, aunque también distantes de una estabilidad plena. La comparación entre estos períodos es relevante, ya que permite cuestionar qué combinación de factores macro y micro es necesaria para que un gobierno aspire a la continuidad.
Para 2027, se proyecta una inflación del 22%, un superávit primario, una brecha cambiaria cercana al 2% y un riesgo país que podría situarse entre 400 y 500 puntos básicos. Además, se espera un crecimiento del PBI cercano al 3%, en contraste con las caídas del 2% en 2019 y del 1,9% en 2023. Aunque estas diferencias son significativas, la inflación del 22% sigue siendo elevada y el crecimiento proyectado no se considera un boom económico.
La situación del bolsillo y el empleo
En cuanto a la situación económica de las familias, dos indicadores clave son el salario y el empleo. El salario real experimentó una caída del 10,1% en 2019 y del 3,2% en 2023. Para 2027, se prevé una variación negativa más moderada, con una disminución del 1,5%. La tasa de desempleo podría situarse en torno al 7,6%, un valor superior al 6,2% de 2023, pero inferior al 10,6% de 2019. Aunque la microeconomía en 2027 no será peor que en los dos años anteriores, tampoco mostrará una mejora notable en comparación con la transformación macroeconómica esperada.
En definitiva, el desafío para 2027 no radica únicamente en que la economía familiar sea "mejor" que en 2019 o 2023, sino en si los ciudadanos percibirán un cambio tangible en su situación. La interacción entre la calidad de la macroeconomía y la percepción de los hogares será fundamental en el contexto electoral.
Fuente original: Infobae Economía.

