La ejecución del Che Guevara y su legado en la historia

El 9 de octubre de 1967, Ernesto "Che" Guevara fue ejecutado en Bolivia, un hecho que marcó un hito en la historia del movimiento revolucionario. Su muerte no solo impactó a Cuba, sino que también transformó su figura en un símbolo global de resistencia.
Mundo09/10/2026Cambio GlobalCambio Global

Últimos momentos en La Higuera

Al mediodía del 9 de octubre de 1967, el calor del sudeste boliviano contrastaba con la tensión palpable en la aldea de La Higuera. En una modesta aula de adobe, el comandante guerrillero Ernesto "Che" Guevara pasaba sus últimas horas, herido en la pierna izquierda tras un enfrentamiento en la Quebrada del Yuro. Custodiado por soldados y sin su arma, el médico argentino-cubano aguardaba un desenlace ya decidido por las autoridades políticas y militares en La Paz.

La orden de no someter a Guevara a un juicio público, para evitar que se convirtiera en una plataforma ideológica, fue transmitida desde la capital hacia el puesto de mando en Vallegrande. La instrucción era clara: acabar con la vida del prisionero antes del final del día. A las 13:10 horas, el suboficial del Ejército boliviano Mario Terán ingresó al aula con un fusil semiautomático. Testigos relatan que, a pesar de su estado físico deteriorado, Guevara mantuvo una actitud desafiante ante la muerte.

La repercusión de su muerte

Un disparo rompió el silencio en La Higuera, seguido de múltiples impactos en el tórax y extremidades del guerrillero, evitando disparos directos a la cabeza que evidenciaran una ejecución. Posteriormente, su cuerpo fue trasladado amarrado a los patines de un helicóptero militar hacia el hospital Señor de Malta en Vallegrande. Allí, su cadáver fue expuesto públicamente, generando un impacto mediático global al ser fotografiado con los ojos abiertos, lo que transformó a Guevara en un símbolo político de gran resonancia.

En La Habana, la noticia de su muerte fue recibida con gran consternación. Fidel Castro confirmó oficialmente el deceso el 15 de octubre de 1967, y tres días después, más de un millón de personas se congregaron en la Plaza de la Revolución para rendir homenaje al guerrillero. Su figura, lejos de desvanecerse, se convirtió en un ícono de la lucha revolucionaria, alimentando la mística de los movimientos de izquierda en las décadas siguientes.

Fuente original: Infobae América.