Karina Milei busca el apoyo del obispo Colombo ante las críticas de García Cuerva antes de la visita del Papa
Cambio Global


La estrategia de acercamiento con la Conferencia Episcopal
Karina Milei ha decidido acercarse al arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, en su calidad de presidente de la Conferencia Episcopal, a pesar de que sus posturas son opuestas a las del gobierno libertario. Colombo, quien fue ordenado sacerdote en Quilmes por el obispo Jorge Novak, ha tenido un papel activo en la defensa de los derechos humanos y ha sido crítico del régimen militar en Argentina. Desde su asunción como presidente del Episcopado durante el gobierno de Milei, ha mantenido un diálogo con organismos de Derechos Humanos, especialmente tras la visita de legisladores de La Libertad Avanza a represores en Ezeiza.
A finales de agosto, Colombo se reunió con Karina en la Casa Rosada para discutir los preparativos de la visita papal. Esta semana, el Episcopado envió una delegación al ministerio de Salud para abordar el conflicto en el área de discapacidad, un tema sensible dado que el Papa visitará el Cottolengo de Claypole, institución que ha sufrido recortes de financiamiento bajo la administración de Milei. En respuesta a la confirmación de esta visita, Karina ha ordenado una revisión de las políticas de ajuste en discapacidad, mientras que el presidente busca aprovechar la ocasión para ser fotografiado junto al Papa en Aeroparque.
Críticas de los obispos y tensiones internas
El gobierno enfrenta un creciente descontento por parte de los obispos de diversas regiones del país, quienes cuestionan el modelo libertario implementado. Entre las voces más críticas se encuentra la del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien ha hablado sobre la situación de los sectores más vulnerables en sus homilías. La reciente peregrinación de Luján, que reunió a 2,5 millones de personas, ha sido un indicativo de la movilización social que se espera para el 11 de noviembre, un evento que genera preocupación en el gobierno.
A medida que las críticas se intensifican, el gobierno de Milei se encuentra en una encrucijada, enfrentando la presión tanto de la jerarquía eclesiástica como de sus propias tensiones internas, lo que complica su estrategia de comunicación y gestión en un contexto tan delicado como la visita del Papa.
Fuente original: La Política Online.

