El FMI alerta sobre un escenario internacional complicado

En su reciente informe Panorama Económico (WEO) presentado en Tailandia, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte sobre un contexto global marcado por altos precios de la energía, tensiones geopolíticas persistentes y un aumento en las tasas de interés.
Economía13/10/2026Cambio GlobalCambio Global

El FMI ha proyectado una desaceleración en el crecimiento económico mundial, que pasaría de un 3,5% en el año anterior a un 3,1% en el presente, con una expectativa de recuperación en 2027, cuando se prevé que el crecimiento alcance el 3,4%. En este marco, la OPEP ha elevado su estimación de la demanda de petróleo para 2027 y ha emitido advertencias sobre la falta de reservas, lo que podría tener repercusiones significativas en el mercado energético global.

Kristalina Georgieva, Directora Gerente del FMI, se reunió con el Ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo, y destacó la "disciplina fiscal" del país como un ejemplo a seguir a nivel global. En este contexto, el FMI también ha señalado que la inflación y las tasas de interés se mantienen en niveles elevados, lo que representa un desafío adicional para la economía internacional y para países como Argentina, que enfrentan presiones inflacionarias significativas.

Silvana Tenreyro, Consejera Económica y Directora del Departamento de Investigación del FMI, comentó que “la economía global ha demostrado una sorprendente capacidad de resistencia frente a una sucesión de crisis recientes, como la pandemia, conflictos geopolíticos en Ucrania y Oriente Medio, y barreras comerciales”. A pesar de estos desafíos, Tenreyro subrayó que los mercados laborales se mantienen robustos y que los sistemas financieros han soportado el endurecimiento monetario más severo en casi medio siglo, lo que indica una resiliencia notable en el contexto actual.

Además de evitar una recesión global, se ha logrado mitigar en parte el impacto inflacionario. Se anticipa que la inflación promedio en el mundo se sitúe en un 4,7% este año y que descienda a un 4,1% en el siguiente. La inflación subyacente también mostraría una tendencia a la baja, pasando de un 3,9% en 2026 a un 3,7% en 2027, lo que podría ofrecer un alivio a las economías más afectadas por la inflación.

En cuanto al comercio mundial, se proyecta un crecimiento del 4,6% para el presente año y un 4,7% para el próximo. Sin embargo, el FMI describe una economía global que se encuentra bajo la influencia de dos fuerzas opuestas: el impacto negativo derivado de la guerra en Medio Oriente y el efecto positivo de un aumento en las inversiones relacionadas con la inteligencia artificial, lo que genera una divergencia en el crecimiento económico a nivel global.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía global ya no puede ser entendida como un fenómeno homogéneo. En este contexto, se distinguen dos grupos de países. Por un lado, están aquellos que están integrados a la revolución tecnológica, entre los que se destacan Estados Unidos, China, Taiwán, Corea del Sur y varias naciones asiáticas, que están recibiendo significativas inversiones en semiconductores, centros de datos e infraestructura digital. Por otro lado, se encuentran las economías que continúan enfrentando altos costos energéticos y que apenas logran beneficiarse del nuevo ciclo tecnológico.

Esta situación ha generado una creciente divergencia entre las distintas regiones del mundo. Los países exportadores de energía y aquellos que están conectados a la cadena de valor de la inteligencia artificial están mostrando un desempeño relativamente favorable. En contraste, muchos importadores de energía están lidiando con mayores presiones cambiarias, un crecimiento más lento y restricciones fiscales cada vez más severas.

En este sentido, el organismo internacional considera que el escenario internacional seguirá siendo influenciado por precios energéticos elevados, un aumento en los costos de transporte, la persistencia de tensiones geopolíticas y tasas de interés que se mantendrán altas durante un período prolongado. Aunque no se prevé una crisis global inminente, el FMI advierte que los amortiguadores que se habían acumulado en los últimos años están comenzando a agotarse. Los gobiernos se encuentran en esta nueva etapa con niveles de deuda más altos y menos margen fiscal para responder a posibles nuevos choques.

Un tema central del informe es que el conflicto en Medio Oriente ha vuelto a colocar a la energía como una variable clave para comprender la inflación y el crecimiento a nivel global. Según las estimaciones del FMI, para el año 2026 se prevé que el precio del petróleo aumente un 41% en comparación con 2025. Asimismo, se anticipa que el gas natural subirá un 48%, los fertilizantes se incrementarán un 10% y los alimentos se encarecerán un 5%.

Esta dinámica energética es un factor que explica gran parte del deterioro de las condiciones económicas globales. El Fondo señala que las reservas internacionales de petróleo continúan disminuyendo y que el mercado energético se mantiene vulnerable ante cualquier agravamiento del conflicto en la región. Al mismo tiempo, se alerta sobre la posibilidad de nuevas presiones inflacionarias que no solo provendrían del petróleo, sino también del aumento en los precios de los alimentos y los fertilizantes.

La inteligencia artificial (IA) se presenta como el principal motor de crecimiento en la actualidad. El Fondo Monetario Internacional (FMI) sostiene que la actual ola de inversiones en este sector está funcionando como un poderoso estímulo para la economía mundial, impulsando la inversión privada, el comercio internacional y la demanda de infraestructura tecnológica, lo que genera un impacto significativo en diversos sectores económicos.

Sin embargo, los beneficios derivados de esta tendencia son limitados. Taiwán y Corea del Sur concentran buena parte del comercio mundial vinculado al hardware de inteligencia artificial, mientras que Estados Unidos y China lideran la demanda global de equipamiento informático asociado a esta tecnología. Esta concentración geográfica en el comercio y la producción de tecnología de IA sugiere que no todos los países están igualmente posicionados para aprovechar las oportunidades que ofrece este crecimiento.

Para el FMI, esta concentración implica un riesgo considerable. Si las expectativas sobre la rentabilidad futura de la IA resultan ser exageradas, podría producirse una corrección bursátil que tendría consecuencias financieras globales, afectando a mercados y economías que dependen de estas tecnologías emergentes.

El Fondo identifica varios eventos capaces de empeorar significativamente el escenario mundial. Entre ellos se encuentran una escalada adicional del conflicto en Medio Oriente, nuevas interrupciones en el mercado energético, un rebrote inflacionario global, eventos climáticos extremos vinculados a El Niño, ciberataques sobre infraestructura crítica, una corrección abrupta asociada al boom de la inteligencia artificial y un endurecimiento adicional de las condiciones financieras mundiales. Cada uno de estos factores tiene el potencial de desestabilizar la economía global y generar incertidumbre en los mercados.

En suma, el FMI sostiene que la economía global sigue creciendo, pero lo hace cada vez de manera más desigual. Los países capaces de combinar seguridad energética, inversiones y adopción tecnológica aparecen como los grandes ganadores de esta etapa. Por el contrario, las economías que permanecen al margen de la revolución tecnológica y dependen de energía importada enfrentan perspectivas más complejas, lo que podría ampliar las brechas económicas y sociales entre naciones.

El dólar a nivel global experimentó una caída debido a la recuperación del euro. Esta situación ha generado críticas de un economista destacado, quien cuestionó la estrategia del Gobierno de inyectar dólares en el mercado ante la posibilidad de una tensión cambiaria.

A pesar de la caída del dólar, este se mantuvo en niveles máximos de 18 meses, mientras que Wall Street mostró un comportamiento cauteloso en sus operaciones.

Fuente original: Ámbito Economía.