La inversión en inteligencia artificial presiona la inflación en Estados Unidos
Cambio Global


La inflación mayorista en Estados Unidos superó el 3% en septiembre, impulsada por un nuevo aumento en los precios del petróleo. Este fenómeno se suma a la aceleración de la inflación en la zona euro, que se incrementó un 0,6% mensual en el mismo mes, tal como anticipaba el mercado. En este contexto, las inversiones millonarias en inteligencia artificial (IA) se perfilan como un factor que tensa aún más la inflación en el país norteamericano.
La guerra en Medio Oriente ha generado un shock externo que dificulta que la inflación en Estados Unidos alcance la meta del 2% interanual establecida por la Reserva Federal (Fed). Sin embargo, un desafío adicional proviene de las grandes empresas tecnológicas que están destinando miles de millones de dólares a la creación de la infraestructura necesaria para el desarrollo de la IA. Entre 2025 y 2026, empresas como Meta, Amazon, Microsoft y Alphabet, la matriz de Google, se han comprometido a invertir aproximadamente 1,12 billones de dólares en gastos de capital, la inmensa mayoría de los cuales se destinará a infraestructura relacionada con la inteligencia artificial.
Un informe de Eco3min señala que, ajustando por inflación, este nivel de gasto es tres veces superior a la suma de los recursos utilizados en el Programa Apolo, que llevó al hombre a la Luna, el Plan Marshall, que reconstruyó Europa tras la Segunda Guerra Mundial, y el Proyecto Manhattan, que desarrolló la bomba atómica. Este nivel de inversión es tan significativo que ha llevado a acuñar el término "hyperscaler" para describir a un selecto grupo de empresas tecnológicas capaces de diseñar, construir y operar enormes infraestructuras de computación a gran escala.
La presión inflacionaria en Estados Unidos se prevé que se extienda hasta el segundo trimestre de 2027, en medio de las tensiones globales. Además, el gobernador de la Fed, Warsh, ha dado indicios de que no se espera un aumento en la tasa de interés en octubre y ha destacado el impacto significativo de la inteligencia artificial sobre la economía, lo que añade un nuevo nivel de complejidad a la situación económica del país.
La economista de GMA Capital, Rocío Bisang, comentó a Ámbito que "el crecimiento de las tecnológicas implica una demanda de recursos muy grande (infraestructura, semiconductores y energía) que puede generar cuellos de botella e impulsar algunos precios al alza".
El Fondo Monetario Internacional (FMI) también abordó esta cuestión en la reciente actualización de sus Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés), presentada hace unos días en Tailandia. En este informe, se destacó que "si bien impulsa la actividad, el auge de la inversión en IA está contribuyendo a las presiones inflacionarias y a la fragilidad financiera. Se trata de un choque de demanda de gran magnitud y concentrado en el inicio del ciclo".
El documento detalló que el aumento en el gasto en semiconductores, centros de datos, infraestructura en la nube, generación de electricidad, conexiones a la red eléctrica, sistemas de refrigeración e inmuebles especializados incrementa la demanda de bienes de capital, servicios de construcción, terrenos, energía y mano de obra calificada "antes de que se hayan materializado mejoras generalizadas en la productividad".
Aunque el FMI señaló que "los efectos indirectos sobre la inflación subyacente en las principales economías parecen ser limitados hasta el momento, en las economías que ya operan cerca de su capacidad máxima, una mayor demanda puede impulsar pronto los precios de manera más generalizada".
Estados Unidos se ha convertido en el epicentro de esta "inflación por IA". A finales de septiembre, la miembro de la Fed, Lisa Cook, indicó que los costos de la electricidad y el agua habían aumentado alrededor de un 5% en el último año, "lo que podría atribuirse en parte a la IA". Asimismo, los precios de los bienes básicos, que mostraban una tendencia a la baja antes de la pandemia, ahora registran un ritmo anual superior al 3%.
El presidente de la Fed, Kevin Warsh, se refirió de manera extensa a este tema durante una presentación organizada por el FMI en Bangkok. En su intervención, el titular del banco central estadounidense reconoció que este gasto de capital está generando un shock por el lado de la demanda antes de que pueda llegar a convertirse en un shock de oferta.
La inversión masiva en inteligencia artificial (IA) está ejerciendo presión sobre los precios en la actualidad, aunque se espera que alivie la inflación en el futuro, gracias a un aumento en la productividad que podría generar deflación. No obstante, se advirtió que el camino hacia un crecimiento más acelerado en la productividad será "muy accidentado" en el ámbito de la economía real.
En su informe, el Fondo Monetario Internacional (FMI) dejó abierta la interrogante sobre si este impacto positivo en la demanda se traducirá, a largo plazo, en un efecto favorable en la oferta al propiciar un crecimiento más acelerado de la productividad.
En cuanto a la inflación en Estados Unidos, surge la pregunta de si la inversión en IA representa un nuevo obstáculo para la Reserva Federal (Fed). Además, el aumento del gasto también complica la situación de los bonos del Tesoro estadounidense. La intensa volatilidad observada en las últimas semanas en los mercados internacionales de deuda soberana se ha visto influenciada, en parte, por el incremento del gasto de capital de las grandes empresas tecnológicas. "Las compañías tecnológicas tienen necesidades de financiamiento muy altas y compiten por esos fondos con el Tesoro de Estados Unidos, lo que provoca una caída en el precio de sus bonos y un aumento en las tasas", explicó el economista Bisang.
Complementando esta visión, Martín Cordeviola, economista de Portfolio Personal Inversores (PPI), indicó a Ámbito que uno de los factores que están impulsando los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense es el "enorme volumen de gasto simultáneo" que proviene de tres fuentes, tanto públicas como privadas. "Por un lado, el Estado, entre prestaciones sociales y gasto de defensa. Por otro, los hogares, que ahorran cada vez menos. Y, en tercer lugar, los hyperscalers, que están invirtiendo cifras récord en infraestructura de inteligencia artificial. Con esa demanda agregada empujando los precios, el mercado asume que la Fed no tiene margen para aflojar, justificando los niveles actuales de tasas", detalló el experto.
Cordeviola también mencionó que cuando alguna de estas tres fuentes muestra señales de desaceleración, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense tienden a ceder. "La que está mostrando señales de fatiga esta semana es la de la IA", afirmó. Por ejemplo, citó que los rendimientos de los bonos corporativos de la empresa tecnológica CoreWeave "están bajo presión", la facturación de Anthropic "se ha convertido en un tema de discusión" y los fabricantes de chips han acumulado varias ruedas a la baja.
Así, se observan dos tendencias contrapuestas en el mercado, donde la inversión en IA genera tanto oportunidades como desafíos para la estabilidad económica y financiera en Estados Unidos.
Bisang mencionó que el aumento en los bonos corporativos y del Tesoro está generando una desaceleración en la demanda de otros sectores de la economía estadounidense. Esto se debe a que el financiamiento se encarece para el resto de las empresas, lo que provoca un efecto de "crowding out", donde una parte del capital se redirige hacia proyectos que ofrecen mejores retornos. Este fenómeno se traduce en una menor disponibilidad de recursos para sectores que tradicionalmente han sido receptores de inversión.
Además, esta situación genera un cambio en la composición de los fondos de inversión. El dinero que anteriormente se colocaba en otras empresas, como bancos, aerolíneas y consumo masivo, ahora migra hacia los Treasuries o bonos corporativos vinculados a la inteligencia artificial. Esto ocurre porque el rendimiento de estos instrumentos es elevado y, al mismo tiempo, son considerados más seguros en el contexto actual de incertidumbre económica.
"Para esas empresas, financiarse se vuelve mucho más caro y hay inversiones que no se realizan. Entonces la economía termina enfriándose", subrayó Bisang. En este sentido, agregó que "la pregunta es qué efecto gana", refiriéndose a la suba de precios provocada por las inversiones en inteligencia artificial o la baja de la demanda debido a la menor inversión por parte de otros sectores. Esta dualidad plantea un dilema sobre cómo se comportará la economía en el corto y mediano plazo.
En el contexto actual, la inteligencia artificial se presenta como un factor clave en la economía de Estados Unidos, generando tanto oportunidades como desafíos. La presión inflacionaria y el cambio en las dinámicas de inversión son aspectos que deben ser monitoreados de cerca, considerando sus implicaciones para el futuro económico del país. La interacción entre estos elementos podría tener repercusiones significativas, no solo en el ámbito local, sino también en el impacto que pueden tener en mercados internacionales y, por ende, en la economía argentina.
Fuente original: Ámbito Economía.

