Macron anuncia nuevas medidas ante el malestar social en Francia

El presidente Emmanuel Macron se comprometió a implementar acciones para abordar las protestas que se han intensificado en el país, al tiempo que advirtió sobre el riesgo de nuevos disturbios en las manifestaciones programadas para el 31 de octubre.
Mundo26/10/2026Cambio GlobalCambio Global

Durante una visita al Ayuntamiento de Marsella, que sufrió vandalismo en los disturbios del 17 de octubre, Macron declaró que su Gobierno presentará nuevas medidas en respuesta al malestar social que se extiende por Francia. El presidente subrayó que el "riesgo" de nuevos disturbios seguirá siendo elevado durante las manifestaciones previstas para el 31 de octubre. Las movilizaciones, que comenzaron por el aumento del costo de vida y la preocupación por los servicios públicos, han evolucionado más allá de las demandas estudiantiles, generando episodios de violencia, saqueos y enfrentamientos en diversas ciudades del país.

El primer ministro, Sébastien Lecornu, tiene programado anunciar estas medidas tras una reunión con representantes de estudiantes de secundaria, quienes exigen más recursos para la educación y una reforma del sistema de acceso a la universidad, que consideran desigual. Macron enfatizó la necesidad de que el Ejecutivo responda a las "demandas legítimas" que han motivado el descontento social. Además, el Gobierno planea mantener diálogos con sindicatos y organizaciones empresariales para abordar la problemática del costo de vida, que ha sido un factor central en las protestas.

Para contener las protestas, las autoridades francesas desplegaron el sábado a 70.000 policías y miembros de las fuerzas de seguridad en todo el país. Según el ministro del Interior, Laurent Nuñez, esta operación logró prevenir la repetición de la violencia observada una semana antes, aunque se registraron enfrentamientos y agresiones contra los agentes. Nuñez informó que, a pesar de los esfuerzos, la jornada dejó un saldo de 1.435 detenidos y 267 policías heridos, lo que refleja la tensión existente en las manifestaciones.

Además, el ministro destacó que los controles realizados permitieron la incautación de armas y objetos potencialmente peligrosos, como cuchillos, tirachinas, bolas de petanca y morteros pirotécnicos. Se estima que alrededor de 150 manifestantes resultaron heridos, de los cuales tres se encuentran en estado grave, según el balance proporcionado por la agencia AFP. La situación sigue siendo delicada, y las autoridades están en alerta ante la posibilidad de que las protestas se intensifiquen en los próximos días.

La magnitud de la movilización ha sido objeto de diferentes estimaciones: el Gobierno francés calculó que participaron 410.000 personas, mientras que los organizadores elevaron esa cifra a 800.000. A pesar de que la mayoría de las manifestaciones se desarrollaron de manera pacífica, las autoridades se mantienen en alerta ante la posibilidad de nuevos incidentes programados para el próximo sábado.

Durante su visita a Marsella, el presidente Emmanuel Macron también criticó el papel de las redes sociales en la difusión de la violencia. Según su perspectiva, estas plataformas "dañan la democracia" al polarizar a la sociedad y pueden ser utilizadas como herramientas para movilizar a las personas con el fin de llevar a cabo actos vandálicos.

Macron argumentó que las redes sociales facilitaron la coordinación entre jóvenes y adultos durante los saqueos ocurridos el 17 de octubre, cuando se atacaron comercios, edificios y mobiliario público en varias ciudades. Ese día dejó un saldo de numerosos negocios saqueados y daños en edificios institucionales, incluyendo el Ayuntamiento de Marsella.

El Gobierno defiende que el despliegue policial realizado el sábado permitió recuperar el control de las calles; sin embargo, los comerciantes advierten que las repercusiones económicas continúan. Alain Di Crescenzo, presidente de la red de cámaras de comercio e industria CCI France, señaló que muchos establecimientos permanecieron cerrados por precaución y que las ventas llegaron a caer en torno al 80%.

Macron ha descartado por el momento la declaración del estado de emergencia, aunque indicó que esa opción no está completamente fuera de la mesa si la situación se deteriora. Algunas autoridades locales ya han restringido los recorridos de las manifestaciones para evitar que transiten por zonas comerciales y han decretado toques de queda parciales, medidas que podrían extenderse en los próximos días.

Esta crisis representa un nuevo desafío para el presidente, cuyo mandato finalizará en abril de 2027, en un contexto de presión sobre las finanzas públicas que limita su capacidad de respuesta ante el descontento social mediante concesiones económicas significativas.

La portavoz del Gobierno francés, Maud Bregeon, defendió que el Estado ha demostrado su capacidad de respuesta ante las movilizaciones, aunque admitió que es fundamental escuchar las demandas de los manifestantes. Para el Ejecutivo, restaurar la calma es una condición esencial para poder iniciar negociaciones.

Con nuevas protestas programadas para el 31 de octubre, el Gobierno se enfrenta al desafío de atender las solicitudes relacionadas con el costo de vida, la educación y los servicios públicos, al mismo tiempo que busca prevenir que las manifestaciones se conviertan nuevamente en episodios de violencia.

Con información de Reuters, AFP y EFE.

Fuente original: France 24.