La oposición israelí inicia negociaciones para formar un nuevo Gobierno tras las elecciones

Un día después de las elecciones legislativas en Israel, los partidos de la oposición comienzan a dialogar para alcanzar la mayoría necesaria en el Parlamento, mientras el partido del primer ministro Benjamín Netanyahu se convierte en el más votado.
Mundo28/10/2026Cambio GlobalCambio Global

En el contexto de un escrutinio avanzado, los resultados no favorecen ni al bloque del primer ministro Netanyahu ni a la oposición judía. La meta es alcanzar los 61 escaños necesarios para formar Gobierno. Tras las elecciones legislativas, en las que el partido de Netanyahu ha obtenido la mayor cantidad de votos, se han iniciado los contactos y negociaciones dentro de la oposición. Yair Golán, líder de Los Demócratas, ha anunciado su intención de reunirse este jueves con los líderes de otras tres formaciones opositoras, con el objetivo primordial de “brindar esperanza al pueblo de Israel”.

Hasta el momento, el Likud, partido del primer ministro, ha logrado 26 escaños tras el escrutinio del 85% de los votos. Este resultado ha sorprendido, dado que los sondeos no lo anticiparon y se produce en un contexto de críticas hacia la gestión de Netanyahu, especialmente después de los ataques de Hamás en Israel en 2023, un evento que ha dejado una herida abierta en la sociedad israelí. Por su parte, el partido Yashar, liderado por Gadi Eisenkot, se estima que alcanzará 21 escaños.

El analista Meir Margalit, exresponsable del partido de izquierda Meretz, ha expresado su preocupación, afirmando que “a Israel hay que internarlo urgentemente en un hospital psiquiátrico porque ha vuelto a votar a la persona responsable de la tragedia más grave de la historia de Israel”. Ni la coalición pro-Netanyahu, que desde 2022 incluye a ultranacionalistas y religiosos, ni el bloque opositor, que agrupa a una variedad de partidos judíos de centroderecha y derecha, logran alcanzar los 61 escaños. Actualmente, el primer ministro y sus aliados suman 53 escaños, mientras que Eisenkot y sus socios cuentan con 48.

Los restantes escaños del Parlamento corresponden a las dos listas electorales árabes, la Lista Conjunta y Ra’am, que en conjunto suman 19 escaños, un resultado histórico que las posiciona como actores clave en la formación de un futuro Gobierno. En este sentido, Netanyahu ha advertido en un discurso ante sus partidarios que “no debemos poner en peligro a Israel formando un Gobierno que dependa de partidos árabes antisionistas. Partidos que se oponen a nuestra misma existencia”.

Horas después de las elecciones, el partido de Benjamin Netanyahu emitió un comunicado en el que sostiene que los comicios “fueron robados por partidos árabes que apoyan al terrorismo y la destrucción del Estado judío”. Para respaldar esta afirmación, han presentado pruebas a la policía y a las autoridades electorales, que incluyen desde sobres con dinero en papeletas del partido Ra’am hasta casos de personas votando con identidades falsas. La Comisión Electoral ha indicado que estos documentos están siendo objeto de investigación.

Actualmente, nada está descartado y se anticipan días, o más bien semanas, de intensas negociaciones. Entre las opciones que se están considerando se encuentra un Gobierno de unidad entre Netanyahu y Eisenkot, la posibilidad de nuevas elecciones, un Ejecutivo en minoría de la oposición judía a Netanyahu con el apoyo ocasional de partidos árabes, o incluso deserciones de diputados del bloque de Eisenkot que podrían unirse a Netanyahu. “Debemos hacer todo lo que esté en nuestra mano, especialmente tras lo ocurrido ayer, para evitar una nueva convocatoria electoral. Por tanto, espero que todos los que vengan aquí lo hagan con la mente abierta”, expresó el presidente de Israel, Isaac Herzog, quien comenzará a recibir a los diferentes grupos políticos la próxima semana antes de encargar a uno de ellos la formación de un Gobierno.

Algunos medios también sugieren que Herzog podría proponer un Ejecutivo en el que Netanyahu gobierne durante los primeros dos años y luego se retire de la vida política, a cambio de cerrar los casos de corrupción por los que está imputado. Eisenkot asumiría el liderazgo durante los dos años siguientes. Durante su campaña, Netanyahu contó con el apoyo del presidente estadounidense Donald Trump, quien, en un mensaje en su red Truth, insinuó que este respaldo había evitado una “derrota contundente” del primer ministro. Horas más tarde, el mandatario, en declaraciones al portal de noticias Axios, indicó que no había considerado la idea, pero que estaba dispuesto a “estudiar” la posibilidad de participar en las negociaciones para que Netanyahu pueda formar un nuevo Gobierno de unidad.

El escrutinio, en cualquier caso, aún no ha concluido. El Comité Electoral Central inicia ahora el conteo de los denominados “dobles sobres”. Este sistema especial de votación es utilizado por soldados, diplomáticos, personas hospitalizadas, personal médico, presos, personas con discapacidad y aquellos desplazados de sus hogares. En total, se estima que estas papeletas representan entre 430.000 y 480.000 en un censo de 7,3 millones de votantes. Este número es inédito, debido al elevado número de militares desplegados en regiones como Gaza, el sur de Líbano y Siria, así como a la situación de miles de desplazados que, tras tres años de conflicto, aún no han podido regresar a sus hogares.

Los analistas sugieren que estos votos contribuirán a ajustar la representación de algunos partidos, aunque no otorgarán la mayoría a ningún bloque. Por el perfil de los votantes, es probable que se reduzca la representación parlamentaria de los partidos árabes y de los ultraortodoxos. Actualmente, es evidente que el bloque de Netanyahu no establecerá alianzas con los partidos árabes, que representan principalmente a los palestinos con nacionalidad israelí, quienes constituyen alrededor de una quinta parte de la población. Sin embargo, también cuentan con el respaldo de votantes judíos que los ven como la verdadera oposición al Gobierno actual.

Si Eisenkot aspira a convertirse en primer ministro, deberá aceptar un acuerdo con las dos listas, a pesar de que durante la campaña condicionó su apoyo a que la Lista Conjunta y Ra’am reconozcan a Israel como un Estado judío y democrático, así como a que se implemente un servicio social sustitutorio para su comunidad y se califique a Hamás como un grupo terrorista. Este miércoles, numerosos analistas y simpatizantes de la izquierda señalaron el racismo y la discriminación que implica no considerar los votos de estos partidos como parte del bloque anti-Netanyahu, únicamente por su origen en la comunidad palestina de Israel.

Eisenkot, quien fue jefe del Estado Mayor durante el mandato de Netanyahu entre 2015 y 2019, afirmó que su intención es formar un “Gobierno sionista, estable y bueno para todos los ciudadanos de Israel”. Sin embargo, fuentes de los partidos árabes han reconocido que están llevando a cabo contactos con el bloque opositor. Yair Golán enfatizó la importancia de no distinguir entre partidos judíos y árabes en su oposición a Netanyahu: “Sé contar hasta 120. Y 65 es más que 55. Así funciona la democracia israelí. Punto”, afirmó, haciendo referencia al equilibrio de fuerzas a favor y en contra del primer ministro en ese momento del conteo de votos.

En el bloque opositor se encuentra también Israel Beitenu, el partido de derecha laica fundado por el exministro Avigdor Lieberman, que ha aumentado su representación de seis a siete escaños. Asimismo, la coalición de centroderecha Beyahad ha conseguido 12 diputados. Esta última está liderada por Naftali Bennett y Yair Lapid, quienes se alternaron en la jefatura de Gobierno entre 2021 y 2022, periodo en el que se dio la única legislatura sin la presencia de Netanyahu desde 2009. Durante ese breve Gobierno, se alcanzó un pacto con Ra’am, un partido árabe dirigido por Mansur Abbas, lo que se consideró un acuerdo histórico, aunque su duración fue corta debido a la disolución del Gobierno. Este miércoles, el líder árabe ha vuelto a ofrecer su apoyo a la coalición opositora con el fin de avanzar hacia una mayoría en el Parlamento.

Otro de los mensajes evidentes que se desprenden de las votaciones en Israel es que Netanyahu, quien ha estado en el poder durante 19 años en tres etapas diferentes, ha logrado revertir meses de encuestas desfavorables o mal realizadas, un tema que se discute este miércoles en la prensa israelí. A pesar de esto, el Likud ha perdido seis escaños en comparación con los 32 que obtuvo en 2022.

Los socios de gobierno de Netanyahu tampoco han visto un aumento en su apoyo. El partido ultraortodoxo sefardí Shas ha pasado de 11 escaños a siete. Poder Judío, encabezado por el ministro ultra Itamar Ben Gvir, no ha logrado superar los siete diputados, a pesar de que su meta era alcanzar los 15. Por su parte, Sionismo Religioso, dirigido por Bezalel Smotrich, se conformará de momento con seis parlamentarios.

En medio de un panorama aún incierto sobre quién asumirá el mando del Ejecutivo, Volker Turk, el alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, ha instado a que, independientemente de quién sea el próximo líder, “no continúe con la actual tendencia belicista” del país. Turk ha expresado su esperanza de que el próximo Gobierno realice un cambio de rumbo radical. Mientras tanto, Netanyahu sigue al frente de un Gobierno en funciones, lo que le enfrentará a mayores restricciones, aunque mantendrá amplias competencias, incluida la capacidad de tomar decisiones en cuestiones de seguridad, como aquellas relacionadas con conflictos armados, siempre que declare que existe un interés público.

Fuente original: El País Internacional.