Desafíos a la democracia: fraude electoral y polarización en Occidente
Cambio Global


Las denuncias de fraude electoral, la polarización política y el surgimiento de líderes que cuestionan las normas institucionales son algunos de los desafíos más significativos que atraviesan las democracias en Occidente. Los casos recientes de Estados Unidos y Brasil han reavivado el debate sobre la legitimidad de los resultados electorales, en un contexto donde las instituciones se encuentran desgastadas y la sociedad manifiesta un creciente descontento.
En una entrevista en Infobae a la Tarde, el politólogo Juan Negri, quien dirige las carreras de Ciencia Política y Estudios Internacionales en la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), analizó los factores que están impulsando este proceso y advirtió sobre sus posibles consecuencias. Negri afirmó: “Ahora lo que estamos viendo son democracias que se van deteriorando de adentro”.
Negri considera que el cuestionamiento de los resultados electorales puede debilitar el sistema democrático, incluso si no se traduce en episodios de violencia. La siembra de dudas sobre la transparencia de los comicios afecta la confianza de los ciudadanos y pone en tela de juicio las reglas que permiten resolver las disputas políticas. “Está como el clima de deslegitimar el resultado electoral. Eso le hace muy mal a la democracia, porque los seguidores tienden a creer ese tipo de cosas”, expresó.
El politólogo mencionó el asalto al Capitolio de Estados Unidos, ocurrido el 6 de enero de 2021, y los ataques de seguidores de Jair Bolsonaro contra las sedes de los tres poderes del Estado en Brasilia, en enero de 2023, como ejemplos de las repercusiones que puede tener el rechazo a una derrota electoral. “La democracia es un sistema muy frágil. Es básicamente un sistema que depende de que todos creamos que son las reglas del juego”, explicó.
Según Negri, cuando una fuerza política considera ilegítimo el comportamiento de sus adversarios, puede terminar justificando prácticas similares. “Frente a lo que nosotros percibimos como la ilegalidad del otro, avanzamos también haciendo trampa nosotros”, advirtió.
El politólogo aclaró que estas conductas no necesariamente representan a la mayoría de la población. Sin embargo, grupos minoritarios con una fuerte capacidad de movilización pueden generar consecuencias institucionales significativas y poner en riesgo la aceptación de las reglas democráticas.
Negri también destacó el impacto de Donald Trump en la política de América Latina, así como la proliferación de estrategias de confrontación entre líderes con afinidades ideológicas. En este contexto, relacionó la cercanía entre el trumpismo y el bolsonarismo con la adopción de prácticas que ponen en duda la legitimidad de las instituciones. “En América Latina hay un efecto demostración de Estados Unidos: el repertorio puede incluir ese tipo de herramientas”, afirmó.
Este fenómeno se entrelaza con una polarización que complica la posibilidad de alcanzar acuerdos y disminuye la disposición a reconocer al adversario como un actor legítimo. Según el especialista, en Estados Unidos, los votantes de ambos partidos muestran cada vez menos voluntad de negociar o compartir espacios con quienes tienen opiniones diferentes. “La polarización ha tenido un efecto muy deletéreo”, resumió.
Este diagnóstico también plantea interrogantes sobre la situación de Argentina en el contexto de las elecciones presidenciales de 2027. Durante la entrevista, Negri mencionó las inquietudes que algunos sectores expresan respecto a si el Gobierno aceptaría un resultado adverso, a la luz de los antecedentes de Trump y Bolsonaro.
El politólogo se abstuvo de anticipar un escenario de ruptura institucional, aunque consideró que hay razones para prestar atención a estas conductas. A diferencia de los golpes de Estado del pasado, argumentó, el deterioro puede avanzar de manera gradual, incluso bajo gobiernos elegidos democráticamente.
Las elecciones legislativas en Estados Unidos, programadas para el martes 3 de noviembre, representan otra instancia importante para evaluar el clima político del país. Estos comicios definirán la composición del Congreso durante los últimos dos años del mandato de Trump y determinarán el margen de acción de su gobierno.
Negri recordó que, históricamente, los presidentes estadounidenses suelen perder apoyo en las elecciones de medio término. “Los presidentes en Estados Unidos siempre pierden las elecciones de mitad de mandato. Es un clásico desde la década del 50”, señaló.
Entre los factores que pueden influir en el voto, destacó el costo de vida y el precio de los combustibles, variables que afectan directamente la percepción de la economía familiar. “La dirigencia estadounidense se decide por el tipo que ve en el supermercado o en la estación de servicio de la esquina cuánto está el galón de nafta”, explicó.
En relación a la oposición demócrata, Negri indicó que aún no se ha presentado una figura capaz de aglutinar a todos los sectores frente a Trump. Sin embargo, consideró que esta situación podría cambiar con el avance de las próximas primarias presidenciales, en las que gobernadores y senadores tendrían la oportunidad de comenzar a desarrollar sus candidaturas.
Más allá de las contiendas electorales, Negri identificó un elemento clave para entender el respaldo a líderes que se enfrentan a las instituciones: la frustración de ciertos sectores de la sociedad con la capacidad de los gobiernos para atender sus demandas. “Las democracias no están logrando satisfacer demandas crecientes en muchos países”, afirmó.
El politólogo destacó que este malestar también se observa en Europa, donde diversos sectores critican la respuesta del Estado ante sus necesidades económicas y sociales. “Vemos que hay un montón de gente en España, en Portugal, en Francia, quejándose de que básicamente no tienen respuesta del Estado”, sostuvo.
Según su análisis, figuras como Trump logran apoyo porque representan a ciudadanos que sienten que el sistema político no les presta atención. El problema surge cuando esta frustración se traduce en una disposición a sacrificar garantías institucionales a cambio de mejores resultados económicos.
Negri mencionó encuestas realizadas en Argentina que reflejan esta tensión entre el bienestar material y las libertades políticas. “Hay un porcentaje significativo de la población que preferiría tener éxito económico y, si eso implica cierto sacrificio democrático, está dispuesto a hacerlo”, explicó, aunque subrayó que no se trata de una postura mayoritaria.
El especialista también hizo referencia a China y a algunas monarquías del Golfo como ejemplos que alimentan la percepción de que existen alternativas a la democracia liberal. “Al final la democracia no es tan importante, la libertad de expresión no es tan importante, lo importante es que la gente viva bien”, resumió al describir esta lógica.
Para Negri, la insatisfacción social puede abrir espacio para liderazgos que prometen soluciones rápidas y que cuestionan los límites institucionales. La combinación de este malestar con la polarización y las denuncias infundadas de fraude representa una señal de alerta para los sistemas representativos.
El desafío, concluyó su planteo, no radica únicamente en la celebración de elecciones, sino también en mantener la confianza en las normas que permiten la competencia por el poder, aceptar una derrota y tener la posibilidad de intentarlo nuevamente.
En el contexto actual, la polarización y la desconfianza se han convertido en factores determinantes que afectan el funcionamiento de las democracias. La situación social se ve marcada por un creciente malestar, lo que genera un ambiente complicado para el desarrollo de procesos democráticos saludables. Las tensiones entre diferentes sectores de la sociedad se reflejan en la política, dificultando el diálogo y la cooperación entre las distintas partes.
Este clima de desconfianza no solo impacta en la percepción de los ciudadanos sobre sus instituciones, sino que también influye en la participación electoral. La falta de confianza en el sistema puede llevar a una disminución en la participación ciudadana, lo que a su vez puede afectar la legitimidad de los resultados electorales. La aceptación de los resultados, incluso en situaciones de derrota, es crucial para la estabilidad democrática.
En este sentido, es fundamental que los líderes políticos trabajen para reconstruir la confianza en las instituciones y en el proceso democrático. Esto implica no solo la realización de elecciones libres y justas, sino también la promoción de un ambiente donde se fomente el respeto mutuo y la tolerancia entre las diferentes posturas políticas.
La situación en varios países refleja la necesidad de abordar estos desafíos de manera integral. La polarización extrema puede llevar a la fragmentación de la sociedad y a un debilitamiento de las instituciones democráticas, lo que pone en riesgo el bienestar general. Por lo tanto, es esencial que se implementen estrategias que busquen unir a la población y fortalecer la confianza en el sistema político.
En este contexto, la comunicación efectiva y el diálogo abierto son herramientas clave para enfrentar la desconfianza y el malestar social. Los líderes deben ser capaces de escuchar las preocupaciones de sus ciudadanos y trabajar en conjunto para encontrar soluciones que beneficien a todos. La reconstrucción de la confianza en las instituciones es un proceso que requiere tiempo y esfuerzo, pero es fundamental para el futuro de la democracia.
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Se ha señalado que aproximadamente la mitad de los afectados son niños menores de 10 años. Este problema de salud pública ha surgido tras casi dos meses de cielos cubiertos por la neblina tóxica, resultado de los focos de fuego que se han desatado en turberas y bosques de la isla.
Fuente original: Infobae América.

