Cambios políticos en América Latina reconfiguran relaciones de Israel en medio de la guerra en Gaza

La reciente victoria de Lula da Silva en Brasil no detiene el giro hacia la derecha en América Latina, lo que impacta en las relaciones diplomáticas con Israel, especialmente tras el cambio de gobierno en Colombia.
Mundo29/10/2026Cambio GlobalCambio Global

La situación en Colombia ilustra la rapidez de este cambio político. En 2024, el entonces presidente Gustavo Petro decidió romper relaciones diplomáticas con Israel en respuesta a la ofensiva militar en Gaza, además de expresar críticas severas hacia el primer ministro Benjamin Netanyahu. Esta postura fue respaldada por los presidentes de Chile, Gabriel Boric, y de Venezuela, Nicolás Maduro. Durante su mandato, Petro cerró la embajada colombiana en Tel Aviv y retiró al embajador, una acción que Israel calificó de "antisemita" y como un reconocimiento a los militantes de Hamás, lo que generó tensiones en las relaciones bilaterales.

Sin embargo, el panorama cambió en agosto con la elección de Abelardo de la Espriella como nuevo presidente de Colombia. En contraste con Petro, De la Espriella no solo restableció las relaciones diplomáticas con Israel, sino que también reabrió la embajada colombiana en Jerusalén. Este movimiento es significativo, ya que Israel considera a Jerusalén su capital, mientras que los palestinos aspiran a que Jerusalén Este sea la capital de un futuro Estado independiente. Por lo tanto, el estatus de la ciudad sigue siendo uno de los principales puntos de disputa en el conflicto israelí-palestino, lo que añade complejidad a las relaciones diplomáticas en la región.

La dinámica política en la región ha cambiado significativamente, con la salida de líderes como Petro, Boric y Maduro, lo que ha favorecido un acercamiento hacia Israel. Este cambio se produce en un contexto en el que Israel ha visto disminuir su apoyo internacional debido a la guerra en Gaza. El 7 de octubre de 2023, Hamás llevó a cabo un ataque desde Gaza que resultó en 1.200 muertos y 251 rehenes en territorio israelí. En respuesta a este ataque, Israel inició una ofensiva militar en Gaza, que ha dejado más de 73.000 muertos, según cifras del Ministerio de Salud del territorio, administrado por Hamás, las cuales son consideradas fiables por la ONU. Este escenario de conflicto ha llevado a un reexamen de las relaciones diplomáticas en América Latina, donde el giro hacia la derecha podría influir en la postura de otros países hacia Israel en el futuro.

En este contexto, América Latina se ha convertido en un terreno favorable para Israel, que enfrenta incluso acusaciones de "genocidio". Según Gonzalo Paz, doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad de Georgetown, "las relaciones entre Israel y América Latina viven un momento de florecimiento".

Colombia no es el único país que ha tomado esta dirección. A pocas semanas de la llegada de Rodrigo Paz a la presidencia de Bolivia en noviembre de 2025, el gobierno boliviano anunció el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Israel, después de un período de dos años de distanciamiento.

Posteriormente, Costa Rica también dio una nueva señal de acercamiento. En su primer día en funciones, la presidenta Laura Fernández se reunió con el presidente de Israel, Isaac Herzog, con el objetivo de impulsar un tratado de libre comercio entre ambos países.

Chile siguió el mismo camino. El presidente José Antonio Kast realizó un giro en la política exterior de su antecesor, Gabriel Boric, al nombrar a su nuevo embajador en Israel, luego de más de dos años sin un representante diplomático en ese país.

La llegada de De la Espriella a la presidencia de Colombia aceleró este impulso. Antes de abrir la embajada en Jerusalén y a pocos días de asumir, reconoció la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, convirtiendo a su país en el segundo en hacerlo, después de Estados Unidos.

Al día siguiente, Venezuela, ya sin Nicolás Maduro en el poder y con Delcy Rodríguez al frente, respaldada por Donald Trump, anunció la reanudación de las relaciones consulares con Israel, 17 años después de que se interrumpieran los lazos diplomáticos entre ambos países.

Ariel Kacowicz, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Princeton y profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Hebrea de Jerusalén, describe este fenómeno como un "efecto dominó regional notable".

En medio de un escenario internacional adverso, América Latina se presenta como un socio clave para Israel, al punto de que la Cancillería israelí ha declarado al 2026 como el "Año de América Latina".

Daniel Wajner, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Hebrea de Jerusalén, explica que "Israel necesita del respaldo internacional y, en América Latina, encuentra islas de apoyo que no encuentra tan fácilmente en otras partes del mundo".

Hablamos con especialistas para entender las razones que explican el realineamiento regional con Israel.

El reciente fortalecimiento de la relación con Israel es considerado por los analistas como una consecuencia de los cambios políticos en América Latina. En este contexto, 11 de las últimas 16 elecciones presidenciales han sido ganadas por candidatos de derecha, centroderecha o de derecha radical. Aunque Brasil, el país más grande de la región, podría haber seguido esta tendencia, el veterano líder de izquierda Luiz Inacio Lula da Silva se impuso el pasado domingo a Flávio Bolsonaro.

Tanto Lula como Claudia Sheinbaum, presidenta de México, han adoptado posturas críticas hacia Israel desde la izquierda. Anthony Pereira, director ejecutivo del Centro Stone de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Tulane, ha investigado el ascenso de los populismos de derecha en América Latina y sostiene que esta corriente política ha restablecido sus vínculos con Israel tras las rupturas con gobiernos de izquierda que se produjeron tras el inicio del conflicto en Gaza. "Cuando líderes de derecha ganan elecciones –como ha ocurrido recientemente en Perú, Chile, Colombia y Honduras– una forma sencilla de marcar sus diferencias con su predecesor es estrechar lazos con Israel", explica Pereira, quien posee un doctorado en Gobierno por la Universidad de Harvard.

En Perú, por ejemplo, la presidenta Keiko Fujimori, quien asumió el cargo en julio, anunció a principios de septiembre la ruptura de relaciones con Irán, argumentando que ese país "afecta gravemente la paz y la seguridad internacional". Este renovado interés por Israel se manifiesta especialmente en los presidentes de la denominada "nueva derecha", que algunos analistas diferencian de los sectores conservadores tradicionales debido a sus posiciones más radicales y discursos rupturistas.

Un ejemplo notable es el presidente Javier Milei de Argentina, quien se ha convertido en uno de los principales promotores del acercamiento de la región a Tel Aviv. Milei, quien asumió la presidencia en diciembre de 2023, ha visitado Israel en tres ocasiones y ha expresado sentirse "orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo". En abril, Argentina e Israel firmaron los denominados "Acuerdos de Isaac", impulsados por el presidente Milei, que buscan reafirmar su posición como el principal aliado de Netanyahu en la región, con la participación de representantes de una docena de países.

Wajner aporta un matiz en su análisis. Este investigador, que se especializa en la relación entre la política exterior y los liderazgos populistas, sostiene que la clave no radica únicamente en la adscripción ideológica, sino también en el carácter populista de los líderes. Según él, este tipo de liderazgos construyen su identidad en oposición a aquellos que los precedieron, lo que explica el rápido y decisivo cambio de rumbo en su política exterior.

A este aspecto se suma otro factor relevante: el respaldo reforzado de Trump al gobierno de Israel. Desde su regreso, Trump ha manifestado su apoyo de manera clara a Netanyahu, situando el conflicto en Gaza y la seguridad de Israel en un lugar central de su política exterior. "Estoy orgulloso de ser el mejor amigo que Israel haya tenido jamás", afirmó Trump durante su discurso ante el parlamento israelí en octubre del año pasado. Muchos de los nuevos presidentes de derecha en la región han demostrado una evidente alineación con Trump en diversas ideas, incluida la de mantener un fuerte vínculo con Israel, en contraste con la parte de la izquierda que critica las acciones de Israel en Gaza.

Los analistas consultados coinciden en que el acercamiento de la región a Israel representa una vía para acercarse a Trump y enviar una señal clara de alineación con su política exterior. Gonzalo Paz señala que existe una "extendida percepción de que apoyar a Israel es un camino indirecto para mejorar las relaciones con Washington y, en particular, con el presidente Trump".

Pereira lo describe como una "triangulación". "El gobierno de Trump promueve una relación triangular con los gobiernos de derecha de América Latina, incorporando a Israel como un socio clave, especialmente en los ámbitos militar, de inteligencia y geopolítico", explica. Paraguay es un ejemplo de esta dinámica. Tres días después de cenar con Trump en París y discutir el tema, el presidente Santiago Peña anunció en diciembre de 2024 el traslado de la embajada paraguaya de Tel Aviv a Jerusalén, una acción que también ha sido replicada recientemente por De la Espriella con Colombia.

"Los líderes de la región que han restablecido o reforzado vínculos con Israel buscan ganarse el favor del gobierno de Trump y demostrar su alineamiento con Washington a bajo costo", concluye Pereira, quien es director del Centro Stone de Estudios Latinoamericanos.

La cercanía de varios países de América Latina con Washington se manifiesta en la adhesión de más de una docena de naciones a la iniciativa conocida como "Escudo de las Américas", un proyecto promovido por el expresidente Donald Trump con el objetivo de fortalecer la seguridad entre sus aliados en el continente.

Además de los factores políticos y estratégicos, los analistas destacan que el componente religioso juega un papel fundamental en este acercamiento. El profesor Kacowicz señala que "el creciente peso de las iglesias evangélicas es un factor cada vez más relevante en la política interna de América Latina y ayuda a explicar por qué varios países de la región están acercando posiciones con Israel".

Un claro ejemplo de esta influencia se puede observar en Colombia, donde De la Espriella ha creado una extensa red de alianzas políticas con sectores evangélicos, integrándolos en la llamada "batalla cultural" contra la izquierda. Durante su campaña, De la Espriella se presentó como Ciro, una referencia bíblica al antiguo rey de Persia que liberó al pueblo judío de la esclavitud.

Tom Ziv, doctor por la Universidad Hebrea de Jerusalén, examina en un artículo publicado por Cambridge University Press la relación entre la "simpatía cristiana hacia el pueblo judío y, por ende, hacia el Estado de Israel". Según este investigador, que se especializa en los vínculos entre Israel y las iglesias evangélicas, existe una correlación entre la influencia de los evangélicos y el nivel de apoyo que recibe Israel en cada país.

En Honduras, la Confraternidad Evangélica expresó públicamente sus felicitaciones a Nasry Asfura, un mandatario electo en 2025 que proviene de una familia palestina y mantiene cercanía con Trump y Netanyahu. Durante su ceremonia de toma de posesión en enero, el pastor Gerardo Irías le entregó una Biblia como símbolo de guía para su gobierno.

Pereira sostiene que "a estos gobiernos les resulta útil el acercamiento a Israel en el ámbito interno porque les permite cultivar el apoyo de la población protestante evangélica, gran parte de la cual respalda a Israel por motivos teológicos".

En medio de la disminución del respaldo internacional, Israel ha encontrado en la nueva derecha de América Latina un aliado estratégico.

Este vínculo se ha fortalecido a medida que varios líderes de la región han adoptado posturas más cercanas a las políticas israelíes, lo que les permite a ambos lados beneficiarse mutuamente.

Fuente original: BBC Mundo.