Residentes de La Habana alertan sobre invasión de roedores en viviendas y riesgo para un centro de alimentos
Cambio Global


La comunidad de un edificio ubicado en la calle Sitios, entre Ayestarán e Infanta, en La Habana, ha denunciado la presencia de roedores que han invadido varias de sus viviendas. Los residentes han vinculado esta situación con dos patios situados a menos de tres metros del inmueble, donde se acumulan desechos y restos vegetales, lo que podría estar atrayendo a los animales.
La mayor inquietud de los vecinos radica en un centro de elaboración de alimentos que se encuentra detrás del edificio, del cual se abastece una parte de la comunidad. Los habitantes han expresado su temor de que los roedores hayan accedido a este lugar de la misma manera en que, según sus denuncias, han ingresado a los apartamentos.
Lizehima Pinos, una de las vecinas, compartió su preocupación a través de una publicación en Facebook, donde afirmó: “De la misma forma que entran en los apartamentos de mi edificio pueden estar invadiendo el centro de elaboración del cual todos nos abastecemos. De eso no tenemos la menor duda”. La denuncia fue difundida por Pinos, quien se presentó como portavoz de los residentes del edificio y acompañó su publicación con fotografías de roedores muertos que, según indicó, fueron capturados dentro de la propiedad.
Los vecinos han relacionado la problemática con los dos patios cercanos al edificio. Según un informe de CiberCuba, entre los desperdicios acumulados en esos espacios se encuentran hojas, latas, restos de plantas de plátano y otros materiales que favorecen la proliferación de insectos. Pinos también comentó en su publicación: “Desde hace varias semanas dichos animalitos se han trasladado al edificio en busca de alimentos para su supervivencia y han invadido varias viviendas”.
Los habitantes del edificio intentaron comunicarse con los responsables de los patios para abordar la situación, pero según relatan, las respuestas que recibieron no se concretaron. Entre las respuestas se mencionaron promesas como: “Sí, cuando llegue el dueño se lo digo” y “este fin de semana resolvemos”.
Además, Pinos hizo hincapié en el riesgo de leptospirosis, una enfermedad que puede ser transmitida por animales infectados. La vecina solicitó medidas de protección para los adultos mayores y los niños pequeños que residen en el inmueble, resaltando la gravedad de la situación.
La inquietud de los habitantes se enmarca en un contexto de problemas con la recolección de residuos en la capital cubana. Según datos oficiales citados por CiberCuba, en febrero solo 44 de los 106 camiones recolectores de La Habana estaban en funcionamiento, lo que representa una cifra alarmantemente baja y refleja las dificultades que enfrenta la ciudad en la gestión de residuos. Esta situación ha generado un ambiente propicio para la proliferación de roedores, lo que ha llevado a los residentes a expresar su preocupación por la salud pública y las condiciones de vida en sus comunidades.
Los comentarios que acompañan la denuncia evidencian un descontento generalizado respecto a las condiciones sanitarias y la respuesta de las autoridades. Un usuario expresó que “al gobierno no le importa en lo más mínimo”, lo que pone de manifiesto la frustración de los ciudadanos ante la falta de acción por parte de las autoridades competentes. Otro comentario sintetizó su percepción al afirmar: “Cuba es un basurero por doquier”, reflejando una visión desalentadora sobre el estado de la limpieza y el mantenimiento urbano. Ambas opiniones provienen de reacciones de usuarios en la publicación realizada por Pinos, donde se comparten las inquietudes sobre la situación actual.
La problemática de los roedores también ha sido reportada en centros de salud en Cuba. En agosto, se registró la presencia de una cría de rata en la sala de Perinatología del hospital Juan Bruno Zayas, ubicado en Santiago de Cuba, lo que generó preocupación entre los pacientes y el personal médico. Con anterioridad, se habían difundido imágenes de animales en los pasillos del hospital Enrique Cabrera, en La Habana, lo que pone de relieve la gravedad de la situación en las instalaciones de salud pública. Estos incidentes han suscitado un llamado urgente a las autoridades para que tomen medidas efectivas.
Entre 2018 y 2022, la leptospirosis causó 105 muertes confirmadas en Cuba, según información del Laboratorio Nacional de Referencia. De ese total, 26 decesos ocurrieron en La Habana, lo que resalta la urgencia de abordar los problemas de saneamiento y control de plagas en la isla. La presencia de roedores en áreas tanto residenciales como en centros de salud aumenta el riesgo de brotes de enfermedades, lo que podría tener consecuencias graves para la salud pública en el país.
El presidente de Estados Unidos reiteró que su administración se enfocará en la situación relacionada con Irán una vez que finalice el conflicto bélico con ese país. Durante un mitin de campaña realizado en Florida, afirmó que “se resolverá en menos de dos años”.
Por otro lado, un padre cubano, Wilber Aguilar Bravo, denunció que lleva 108 días sin poder ver a su hijo, quien es un preso político. En sus declaraciones, expresó: “Hemos tenido que convertir nuestro dolor en fuerza”. Aguilar Bravo indicó que las autoridades penitenciarias le impiden visitarlo y entregarle alimentos a Walnier Luis Aguilar Rivera, quien fue detenido por su participación en las protestas del 11 de julio y se encuentra recluido en Sancti Spíritus.
Fuente original: Infobae América.

