La mirada de Argentina hacia Brasil y Estados Unidos en medio de incertidumbres económicas
Cambio Global

La reciente victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil ha resaltado la fragilidad fiscal del principal socio comercial de Argentina, generando preocupación en los mercados. Las consultoras locales advierten que una posible debilidad del real y una desaceleración en Brasil impactarían en la industria argentina, aunque no serían suficientes para desencadenar una crisis por sí solas. Sin embargo, el principal efecto radica en las expectativas políticas que se generan en torno a estos eventos.
Paolo Rizzo y Ramiro Castiñeira, de Econométrica, describieron los retos que enfrenta Lula, señalando que se proyecta un déficit fiscal de casi 10% del PBI para 2026, según datos del Banco Central de Brasil. Este deterioro fiscal contrasta con el déficit de 4% del PBI que dejó Jair Bolsonaro en 2022. Además, el superávit primario se habría revertido desde el inicio de la actual gestión, lo que añade presión al panorama económico.
La situación fiscal de Brasil se complica aún más con los intereses de la deuda. Econométrica destaca que la tasa de interés sobre la deuda local supera el 14% anual, mientras que la inflación se aproxima al 4%, lo que sitúa la tasa real cerca del 10%. Actualmente, el pago de intereses representa casi el 9% del PBI, y la deuda pública, que equivalía al 60% del producto en 2013, se acerca al 100%.
La consultora menciona que la tasa Selic actúa como un freno que sostiene el interés por activos en reales, pero también encarece el financiamiento del Tesoro brasileño. Aproximadamente la mitad de la deuda interna está indexada a esta tasa, mientras que el resto se renueva a plazos cortos. El informe concluye que “no hay atajos: sin ajuste fiscal, el mercado exigirá una elevada tasa de interés para financiar el déficit del Estado”.
Tras las elecciones, la reacción de los mercados fue negativa, evidenciada por la caída de la bolsa y del real, lo que refleja la desconfianza en la capacidad del gobierno para corregir las cuentas públicas. Este equilibrio cambiario en Brasil es de gran relevancia para Argentina, dado que Brasil sigue siendo el principal destino de las exportaciones argentinas y el segundo origen de las importaciones, solo detrás de China.
La consultora F2, liderada por Andrés Reschini, indicó que, aunque existe una exposición comercial, el impacto político tiene un peso mayor. A pesar de que las monedas de la región no fueron arrastradas por la devaluación del real, el Gobierno argentino incurrió en costos para mitigar el efecto en el mercado cambiario local. El real se debilitó más que el peso argentino, alcanzando su mayor apreciación bilateral desde 2026 hasta el 29 de octubre.
La situación se torna crítica en el ámbito industrial, dado que Brasil representa el 33,4% de las exportaciones argentinas de manufacturas de origen industrial. Por lo tanto, un crecimiento más lento de la economía brasileña y un real debilitado pueden impactar negativamente en sectores que requieren alta demanda de empleo. Sin embargo, F2 considera que una crisis en Argentina provocada por Brasil parece poco probable, siempre que se mantenga el crecimiento de las exportaciones y se mejoren las condiciones internas.
El informe también señala que los resultados en Brasil podrían intensificar los temores sobre una posible derrota del oficialismo en Argentina en 2027, lo que ha captado la atención del mercado. La consultora 1816 observó que no había fundamentos suficientes para que el triunfo de Bolsonaro en la primera vuelta aumentara las posibilidades de Javier Milei, ni para que la victoria de Lula las disminuyera, aunque los activos reaccionaron a ambos eventos.
“Una conclusión que se puede extraer de lo sucedido en Brasil es que se confirma lo complicado que resulta anticipar resultados electorales en la actualidad”, afirmó 1816. La elección en Argentina, que el mercado percibe como más binaria en términos de política económica, podría generar volatilidad si se presenta como una contienda abierta. La consultora recordó que las acciones brasileñas sufrieron una caída del 20% tras la victoria de Lula, a pesar de su historial de gobiernos con un Banco Central independiente, sin brechas cambiarias ni incumplimientos de deuda.
La tensión ya se refleja en los precios, con el riesgo país alcanzando su máximo desde la elección de 2025, al mismo tiempo que el tipo de cambio real tocó su mínimo en el período, con bonos a la baja y una moneda fuerte. Para 1816, esta dicotomía no se mantendrá indefinidamente, aunque el Gobierno busca estabilizar el tipo de cambio.
En cuanto a otros frentes locales, se destacan las reservas, el crédito y la inflación, que continúan siendo temas relevantes en el contexto económico actual.
En este contexto, la consultora EconViews, liderada por Miguel Kiguel, ha retomado el debate sobre la acumulación de reservas. En su informe, se argumenta que el desafío no radica en la compra de dólares, sino en la forma en que se esterilizan los pesos emitidos y el efecto que esto tiene sobre el crédito privado. Según su análisis, no se ha observado un desplazamiento notable del financiamiento hacia el sector privado: las tasas de interés a corto plazo se sitúan alrededor del 20% anual, y tanto el Tesoro como el Banco Central han inyectado liquidez en momentos en que el mercado la ha demandado.
La postura de la consultora es clara: “comprar menos reservas, más que una solución, es un problema”. Aumentar las divisas disponibles podría ayudar a disipar las dudas sobre los compromisos financieros para el próximo año y otorgaría mayor capacidad de respuesta ante una posible turbulencia en el mercado cambiario, especialmente en un momento en que el mercado de deuda en dólares permanece cerrado debido al actual riesgo país.
EconViews sostiene que el Gobierno enfrenta objetivos que son difíciles de conciliar: la compra de reservas, la contención del dólar, la prevención de excesos de pesos y la necesidad de mantener tasas de interés bajas. Para abordar estas cuestiones, la consultora sugiere permitir un mayor margen de movimiento del tipo de cambio dentro de la banda establecida, reducir los encajes y ofrecer una señal más clara en términos de política monetaria.
Además, F2 reportó que la confianza del consumidor experimentó un aumento en octubre, impulsada por los sectores de bienes durables e inmuebles, lo que se alinea con el crecimiento del crédito hipotecario. Sin embargo, la situación personal de los consumidores y su percepción de la economía en general han mostrado un retroceso. Los índices de confianza en el Gobierno han tenido un leve repunte, lo que, según la consultora, deja a la administración de Javier Milei en una posición relativamente favorable, aunque sin certezas sobre una posible reelección.
La inflación representa otro límite significativo. F2 indicó que aún queda por completar el ajuste de precios relativos, y el aumento en los precios de los commodities energéticos, a raíz del conflicto en Medio Oriente, añade más presiones inflacionarias. El mercado de bonos refleja esta cautela: los break-even de inflación no descienden por debajo del 1,8% mensual, al menos hasta finales del primer cuatrimestre de 2027. La persistencia de la inflación y una actividad económica que no logra recuperarse del todo podrían tener repercusiones políticas.
La semana inicia con una calma aparente en los mercados, aunque se observa un bajo volumen de operaciones. Durante el overnight, los principales índices de Nueva York mostraban incrementos de hasta el 0,50%, mientras que el precio del petróleo disminuía en un 1,50%. Por su parte, el dólar experimentaba un leve avance frente a las principales divisas. Los bonos del Tesoro estadounidense presentaban una baja, lo que llevaba su rendimiento a un 4,93%. Sin embargo, la atención se centra en las elecciones de medio término en Estados Unidos y su posible impacto en el futuro de Donald Trump, lo que genera expectativas en los inversores y analistas.
Este martes se llevarán a cabo elecciones que renovarán dos tercios del Congreso de Estados Unidos. Cada resultado, ya sea a favor o en contra del partido de Donald Trump, podría tener repercusiones significativas para Argentina, dado el contexto económico y político actual. En este marco, el Gobierno argentino deberá afrontar hoy un vencimiento de 800 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El equipo económico se encuentra ante la necesidad de realizar un nuevo pago al organismo internacional. Según datos disponibles hasta el miércoles, el fisco contaba con depósitos suficientes para cumplir con esta obligación, aunque existe la posibilidad de que se adquieran dólares para mantener la liquidez en sus cuentas y asegurar el funcionamiento del sistema financiero.
Además, noviembre llega con aumentos en diversos servicios, incluyendo transporte, salud, alquileres y otros costos. Se esperan actualizaciones en las tarifas de colectivos, peajes, electricidad, gas, prepagas, colegios y telefonía. En particular, las líneas nacionales que conectan la Ciudad de Buenos Aires con el Conurbano mantendrán congelado el precio del boleto, a pesar de las variaciones en otros servicios. Esta situación podría generar un impacto en el bolsillo de los ciudadanos, quienes ya enfrentan un contexto inflacionario complicado.
Fuente original: Infobae Economía.

