Corea del Sur teme ser marginada en las negociaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte
Cambio Global


En un contexto de creciente tensión en las relaciones entre Corea del Sur y la administración de Donald Trump, el gobierno surcoreano manifiesta su temor de que los esfuerzos diplomáticos de Trump con Kim Jong-un puedan perjudicar a Seúl. La relación entre Corea del Sur y Corea del Norte, que ha sido históricamente tensa, ha alcanzado un nivel particularmente hostil en las últimas semanas.
En septiembre de 2026, Seúl acusó a Corea del Norte de haber colocado una mina en el lado sur de la frontera fuertemente fortificada, lo que resultó en la explosión del artefacto y en heridas a tres soldados surcoreanos. Pionyang, por su parte, se negó a ofrecer disculpas y afirmó que se trataba de un incidente de falsa bandera diseñado para desacreditar a la nación aislada. Desde ese momento, el régimen norcoreano ha llevado a cabo múltiples pruebas de armamento, incluyendo su primera exhibición de drones militares, a la que asistió Kim Jong-un, además de desplegar unidades de artillería autopropulsada en la frontera y preparar sistemas de altavoces para difundir propaganda hacia el Sur.
El 29 de octubre de 2026, Corea del Norte lanzó aproximadamente 10 misiles balísticos de corto alcance hacia el mar de Japón, justo antes de la visita programada a Corea del Sur del canciller alemán, Friedrich Merz. Aparte de los problemas que enfrenta Corea del Sur con su archirrival, existe un creciente escepticismo en Seúl hacia su aliado más importante, Estados Unidos. Los políticos surcoreanos están preocupados por la posibilidad de que EE. UU. priorice un avance diplomático con Corea del Norte a expensas de la seguridad de Corea del Sur, lo que podría dejar a este último vulnerable ante el arsenal nuclear de Pionyang.
En este contexto, surge la pregunta sobre quién realmente tiene voz y voto en el futuro de Corea del Sur. Donald Trump, presidente de EE. UU., ha declarado en ocasiones anteriores que él y Kim Jong-un se "enamoraron" durante su primer mandato. Más recientemente, Trump ha manifestado su interés en reanudar las conversaciones, sugiriendo que un posible encuentro podría llevarse a cabo el 18 de noviembre en la ciudad china de Shenzhen, donde se espera que asista a la cumbre de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC).
Corea del Norte no ha emitido una respuesta oficial a las insinuaciones provenientes de Washington. Sin embargo, el Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur informó el 29 de octubre, durante una reunión a puerta cerrada del comité de inteligencia en Seúl, que Kim Jong-un mencionó la posibilidad de un encuentro con Donald Trump durante su reunión con altos miembros del politburó chino en Dandong, el sábado 31 de octubre.
Los temores en Seúl se intensificaron tras la propuesta de Estados Unidos de llevar a cabo conversaciones tripartitas con Rusia y China sobre el futuro de Ucrania, sin la participación de ningún representante de Kiev. La inquietud en Seúl radica en que Trump podría implementar una estrategia similar para eludir la política exterior relacionada con la península coreana.
"En este momento hay un problema de confianza entre ambos gobiernos", señala a DW Kim Sang-woo, exmiembro del Congreso de Corea del Sur por el partido de izquierda Nueva Política, y actual miembro de la junta directiva de la Fundación para la Paz Kim Dae-jung. Según Kim, la relación, que anteriormente se consideraba sólida y se basaba en la seguridad y el comercio, ha sido sacudida por los aranceles, las restricciones comerciales y las demandas de Washington para que Corea del Sur asuma una mayor carga financiera por las tropas estadounidenses en el país. Además, los diplomáticos del presidente Lee han perdido acceso a personal clave en la toma de decisiones dentro de la Casa Blanca, añade.
"No creo que esta administración estadounidense esté pensando a largo plazo en la relación con Corea del Sur", expresa Kim. "No consideran a Corea del Sur como parte de su red de seguridad nacional más amplia y no creo que estén escuchando a los expertos sobre la importancia de los aliados en la región".
En este contexto, Corea del Sur aspira a establecer su propio sistema de disuasión nuclear. "La preocupación más seria es que Estados Unidos reconozca a Pionyang como una potencia nuclear, lo que legitimaría el programa norcoreano y socavaría los esfuerzos para convencerlo de que elimine sus armas nucleares, así como el sistema de no proliferación en general", advierte Lim Eun-jung, profesora de Estudios Internacionales en la Universidad Nacional de Kongju, en declaraciones a DW.
La especialista señala que, al mismo tiempo, persiste el temor de que el presidente Trump pueda alcanzar un acuerdo con Corea del Norte que obligue a este país a deshacerse de sus misiles nucleares de largo alcance, aquellos que tienen la capacidad de alcanzar objetivos en Estados Unidos. Sin embargo, tal acuerdo podría permitir a Corea del Norte conservar sus armas de corto alcance, que aún podrían impactar fácilmente en Corea del Sur y Japón. Esta situación generaría dudas sobre el compromiso de Estados Unidos de proteger a Corea del Sur en caso de un ataque nuclear, lo que, a su vez, podría dar fuerza a quienes sostienen que Corea del Sur debe desarrollar su propia capacidad de disuasión nuclear.
Los esfuerzos del presidente surcoreano Lee por mejorar la comunicación con Pionyang han generado irritación entre los aliados europeos de Corea del Sur, quienes se oponen al despliegue de soldados norcoreanos y al suministro de municiones y misiles destinados a apoyar a Rusia en el conflicto de Ucrania. Durante su visita a Corea del Sur, el canciller alemán Friedrich Merz destacó que "la seguridad de Corea afecta a la seguridad de Europa, y la seguridad de Europa también afecta a la seguridad de Corea". Merz, en su gira por Asia, abogó por una alianza de potencias medianas para salvaguardar el libre comercio y oponerse al unilateralismo, las políticas autocráticas y las violaciones del derecho internacional.
No está claro si Seúl atenderá el llamado de Merz para acercarse a la Unión Europea. Sin embargo, en este momento, parece evidente que el gobierno surcoreano enfrenta dificultades para establecer una comunicación efectiva tanto con Corea del Norte como con Estados Unidos. "Es una situación muy difícil", enfatiza Kim Sang-woo. "No hay confianza ni conexiones, y eso, para mí, es muy preocupante".
Fuente original: DW Español.

