Irán celebra la derrota electoral de Trump y el Partido Republicano
Cambio Global


El 4 de noviembre, el Gobierno de Irán celebró el impacto negativo que tuvo en las elecciones de medio mandato el Partido Republicano y su líder, Donald Trump. Teherán vinculó esta derrota con un amplio rechazo a la guerra contra Irán y no dudó en multiplicar sus burlas, incluso difundiendo imágenes generadas por inteligencia artificial para ridiculizar la situación del presidente estadounidense. A pesar de restar importancia a los "errores de cálculo" de Washington, el régimen iraní mantiene su preocupación ante la posibilidad de que se reanuden los ataques aéreos por parte de Estados Unidos.
En el mismo día, Donald Trump admitió en entrevistas con medios estadounidenses que la ofensiva israelí-estadounidense iniciada a finales de febrero contra Irán tuvo un impacto en la contundente derrota electoral del Partido Republicano. Sin embargo, el expresidente aseguró que no se arrepiente de haber comenzado la guerra contra Irán. "Irán contribuyó a ello", declaró en una conversación telefónica con 'The Wall Street Journal', medio que le consultó sobre la influencia de la guerra en los resultados adversos de los republicanos, quienes perdieron el control de ambas cámaras del Congreso ante los demócratas.
Por su parte, el vicepresidente estadounidense J.D. Vance, quien es considerado un posible candidato a la presidencia en 2028, afirmó que la "guerra (en Irán) fue la razón" detrás del severo golpe electoral que sufrió la derecha y Donald Trump. En un extenso mensaje publicado en X, Vance escribió: "La guerra es la razón de nuestra derrota. Todo el mundo sabe por qué perdimos. Y cualquier conversación sincera sobre el camino que debemos seguir a partir de ahora tiene que comenzar por ahí".
En Teherán, el Gobierno no perdió tiempo en aprovechar la situación. Mohammad Bagher Ghalibaf, el principal negociador iraní en las conversaciones con Estados Unidos, publicó en X: "Los estadounidenses dijeron NO A LA GUERRA, y nosotros respaldamos ese mensaje".
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, respondió de manera irónica a las afirmaciones de que un ataque a Irán podría llevar a la victoria, afirmando que "atacar a Irán no conduce a la victoria. Solo lleva a la derrota". Baghaei denunció la "arrogancia" y los "errores de cálculo" estratégicos del presidente estadounidense, a quien acusa de haber involucrado a Estados Unidos en una guerra ilegal contra Irán.
Otras cuentas oficiales, como la de la embajada iraní en India, se mofaron de la derrota del Partido Republicano mediante imágenes generadas por inteligencia artificial, en las que se muestra a Trump abatido tras perder una partida de un videojuego. "Ustedes hablaron de un cambio de régimen, pero nosotros lo hicimos realidad", afirmaron las autoridades iraníes, haciendo alusión a las victorias demócratas en territorios tradicionalmente republicanos.
En Irán, un medio de comunicación estatal controlado por el Poder Judicial difundió otra broma que circulaba en la red social X, que decía que "Trump no logró cambiar el régimen en Irán, pero sí consiguió hacerlo en Texas". Esto se refiere a la victoria del candidato demócrata James Talarico, quien ganó un escaño en el Senado en ese estado, que ha sido un bastión republicano durante décadas.
El líder iraní, Mojtaba Jamenei, insistió en los "errores de cálculo" de Washington en Medio Oriente y atribuyó el fracaso electoral de los republicanos a su "arrogancia". Aunque el líder supremo iraní no ha realizado ninguna aparición pública desde el ataque que resultó en la muerte de su padre el 28 de febrero, afirmó que considera que la hostilidad de Washington hacia Irán continuará, independientemente de quién esté en el poder.
Jamenei advirtió que quienes esperan un cambio en la política estadounidense "están profundamente equivocados", mientras Irán se mantiene en estado de alerta ante la posibilidad de nuevos ataques aéreos por parte de Estados Unidos e Israel.
Dos fuentes iraníes informaron a Reuters que el régimen iraní sigue en guardia, temiendo que Donald Trump intente desviar la atención de su derrota en las urnas reanudando los bombardeos.
Los mediadores han intensificado sus esfuerzos para encontrar una solución al conflicto, temerosos de una nueva escalada de tensiones tras las elecciones, mientras que Donald Trump no ha descartado la posibilidad de que las hostilidades se reanuden. Esta situación se produce en un contexto de creciente incertidumbre en la política internacional, donde las decisiones de Trump podrían tener repercusiones significativas en la región.
En Irán, la coincidencia del calendario hizo que el día de la confirmación del "tsunami" demócrata coincidiera con el aniversario de la toma de la embajada de Estados Unidos, ocurrido el 4 de noviembre de 1979, varios meses después del establecimiento de la República Islámica. Esta crisis resultó en la ruptura de las relaciones diplomáticas por parte de Washington, que desde abril de 1980 impone un embargo comercial a Irán. Este embargo ha tenido un impacto duradero en la economía iraní, afectando su desarrollo y relaciones comerciales.
Desde entonces, la antigua embajada se ha convertido en un escenario para manifestaciones progubernamentales cada 4 de noviembre. Este año, miles de personas marcharon por las calles, marcando la primera concentración de este tipo desde el inicio del conflicto. Para esta ocasión, el Gobierno iraní instaló un enorme cartel en una gran plaza de Teherán que representa a Donald Trump en prisión, acompañado del eslogan en inglés "We will kill Trump" ("Mataremos a Trump"). Este mensaje refleja el fuerte sentimiento antiestadounidense que persiste en la sociedad iraní.
Como es habitual en este tipo de celebraciones, los manifestantes también quemaron banderas de Estados Unidos e Israel mientras gritaban "Muerte a Estados Unidos" y "Muerte a Israel". Además, desplegaron pancartas que exigían venganza por la muerte del antiguo líder supremo, Ali Jamenei, quien fue asesinado a finales de febrero durante los ataques israelíes y estadounidenses contra Teherán, lo que desató la guerra en Medio Oriente. La muerte de Jamenei ha sido un punto de inflexión en la política iraní y ha intensificado las tensiones en la región.
Otro cartel mostraba a un Donald Trump representado como un bulldog ensangrentado, sujetado con una correa por un personaje diabólico que se asemejaba al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Esta representación gráfica simboliza la percepción en Irán de la alianza entre Estados Unidos e Israel como una amenaza a su soberanía y seguridad, alimentando aún más el fervor nacionalista en las manifestaciones.
Fuente original: France 24.

