Francia lanza el TGV M, su nuevo tren de alta velocidad para competir en Europa
Cambio Global


La SNCF ha puesto en funcionamiento este viernes 6 de noviembre el TGV M, un tren de alta velocidad de quinta generación. Este nuevo modelo, que ha requerido una inversión de 4.600 millones de euros en la adquisición de trenes a la empresa Alstom, tiene como objetivo estratégico defender las posiciones de la compañía frente a la creciente competencia, mejorar su rentabilidad y potenciar su expansión internacional.
Durante muchos años, la SNCF fue prácticamente la única operadora de las líneas de alta velocidad en Francia. Sin embargo, la apertura a la competencia ha permitido la entrada de otros operadores en el mercado francés. Entre ellos se destacan la italiana Trenitalia, que ofrece servicios en las rutas París-Lyon y París-Marsella, así como la española Renfe, que opera en algunas conexiones entre Francia y España. Ante esta nueva realidad, el desafío para la SNCF es proteger su participación en el mercado, lo que implica la necesidad de contar con trenes más modernos y, sobre todo, más competitivos en términos económicos.
El TGV M, cuyo nombre “M” hace referencia a “modulable”, no superará la velocidad de los modelos anteriores de TGV. Sin embargo, presenta otras ventajas significativas. Este tren tiene la capacidad de transportar hasta 740 pasajeros, lo que representa un incremento de aproximadamente un 20% en la cantidad de asientos en comparación con las generaciones previas. El objetivo es aumentar el número de pasajeros sin necesidad de incrementar la cantidad de trenes en circulación, lo que permitirá aumentar los ingresos por servicio y optimizar el uso de la red ferroviaria.
Otra ventaja del TGV M es su eficiencia energética, ya que se espera que consuma un 20% menos de energía. Este ahorro resulta crucial para la SNCF, dado que los costos de electricidad son un gasto considerable para las empresas ferroviarias. Además, se anticipa que el mantenimiento del nuevo tren será más económico. El TGV M está equipado con sensores y herramientas de diagnóstico que permiten monitorear el estado de ciertos componentes y prever posibles fallas. Esto permitirá a la SNCF realizar intervenciones antes de que surjan problemas, reduciendo así el tiempo que los trenes pasan fuera de servicio y maximizando su circulación.
La SNCF también tiene planes de expandir sus actividades a nivel internacional, buscando consolidar su presencia en el mercado ferroviario europeo y más allá.
La competencia en el ámbito de la alta velocidad ha dejado de ser un asunto exclusivo del mercado francés para convertirse en un desafío a nivel europeo. Las empresas extranjeras han comenzado a establecerse en Francia, y la SNCF, la compañía ferroviaria nacional, también está enfocada en expandir sus operaciones más allá de las fronteras francesas. En este sentido, el grupo SNCF tiene presencia en varios países, incluyendo Italia, España, Suiza, Bélgica y el Reino Unido, donde opera el servicio Eurostar.
El nuevo tren TGV M está diseñado específicamente para respaldar esta expansión internacional. De los 160 trenes que fueron encargados a la empresa fabricante Alstom, una parte significativa está destinada a operar en mercados extranjeros. La inversión total de 4.600 millones de euros refleja esta estrategia, ya que va más allá de las necesidades del mercado francés. Este nuevo material rodante permitirá a la SNCF fortalecer su capacidad comercial en diversas naciones europeas.
El TGV M no solo enfrenta desafíos en el ámbito comercial, sino que también representa un ambicioso proyecto industrial. Alstom, la empresa encargada de la fabricación del tren, realiza su producción en Francia, involucrando a varias de sus plantas en el proceso. Este proyecto es crucial para miles de empleos en el sector ferroviario, que se encuentra bajo una competencia feroz. Entre los competidores más destacados se encuentra la empresa alemana Siemens, mientras que China se ha posicionado como un líder en el mercado global de alta velocidad, con una red que supera los 47.000 kilómetros.
Para Alstom, el reto también radica en mantener y desarrollar sus conocimientos y capacidades industriales, así como en la exportación de sus tecnologías. Por lo tanto, el TGV M representa mucho más que un simple nuevo tren para la SNCF; se trata de una inversión estratégica destinada a consolidar su posición en el mercado francés, facilitar su expansión internacional y asegurar la competitividad de la industria ferroviaria en Francia.
Fuente original: RFI Español.

