"Desmalvinizar" la ONU: Perez rechazó el apoyo del gobierno a Grossi y lo acusó de darle la espalda a Malvinas

El intendente de Río Grande cuestionó con dureza la candidatura del diplomático al máximo cargo del organismo multilateral y apuntó contra la decisión del gobierno de Milei de respaldar a quien propone "sobrevolar" el reclamo soberano argentino.
Actualidad17/05/2026Cambio GlobalCambio Global

El gobierno nacional tiene un candidato para conducir las Naciones Unidas. Y ese candidato cree que Malvinas es un tema que hay que dejar atrás. Al menos eso es lo que se desprende de las propias palabras de Rafael Grossi, el diplomático argentino respaldado por Javier Milei para suceder a António Guterres al frente del organismo multilateral más importante del mundo. Una postura que el intendente de Río Grande, Martín Perez, salió a rechazar con contundencia este domingo: "Es un candidato de bajo vuelo y contrario a los intereses del país".martin perez grossi milei

El detonante fue una entrevista en la que Grossi fue consultado, de frente y sin rodeos, sobre cómo abordaría el reclamo soberano argentino sobre las Islas Malvinas si llegara a ocupar la Secretaría General de la ONU. Lejos de esquivar la pregunta, el director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) fue explícito: "Imparcialidad total, eso hay que entenderlo muy claramente. El secretario general es el secretario general de todos, y en ese conflicto o en esa controversia, como en cualquier otro, tiene que imperar la imparcialidad absoluta".

Dicho de otro modo: si Grossi llega a conducir la ONU, Malvinas dejará de ser una causa argentina para convertirse en una controversia entre partes iguales. Una definición que, pronunciada por un ciudadano argentino que aspira al cargo con el respaldo oficial de su propio gobierno, resulta por lo menos indignante.

Pero Grossi fue aún más lejos. Consultado sobre si su abierta voluntad de trabajo con el Reino Unido podría generar fricciones en torno a la cuestión soberana, el candidato respondió sin pestañar: "No, de ninguna manera. Yo trabajo mucho con Gran Bretaña desde hace muchos años en temas muy sensibles". Y remató con una frase que condensó todo el problema: "El secretario general tiene que sobrevolar esas cuestiones". Para cerrar el argumento, incluso se apropió de un término históricamente cargado en la política argentina: "Desmalvinicemos la cosa", dijo, como si desprenderse del reclamo soberano fuera simplemente una cuestión de madurez diplomática.

Fue esa secuencia de declaraciones la que provocó la reacción inmediata del intendente Perez. "El gobierno nacional apoya para secretario de la ONU a Rafael Grossi, un candidato que tiene cero interés en dar la pelea diplomática por nuestras islas Malvinas. Dice que este tema clave de nuestras relaciones exteriores hay que 'sobrevolarlo' mientras se esfuerza por quedar bien con el Reino Unido", publicó el mandatario fueguino en sus redes sociales, en un mensaje titulado, con ironía punzante, "Desmalvinicemos la cosa".

La elección del título no fue inocente. Perez tomó la expresión del propio Grossi y la devolvió como acusación: si el candidato quiere "desmalvinizar" la diplomacia argentina, el intendente de Río Grande se planta en el lugar exactamente opuesto. Y al calificarlo como candidato "de bajo vuelo", convirtió la metáfora del sobrevuelo en un veredicto político sin apelación.

Lo que el tono del mensaje de Perez deja en claro es que la crítica no apunta solamente a Grossi. Apunta al gobierno nacional que lo eligió, lo respaldó y construyó una estructura institucional a su alrededor. La administración de Milei armó una unidad especial en la Cancillería, encabezada por el subsecretario de Política Exterior Juan Manuel Navarro, exclusivamente dedicada a impulsar la candidatura. Es decir: el Estado argentino puso toda la maquinaria diplomática al servicio de un candidato que, en sus propias palabras, no está dispuesto a defender la causa más sensible de la política exterior del país.

Desde la Cancillería intentan desactivar las críticas argumentando que la candidatura no es del Estado sino de Grossi como funcionario internacional, y que el diferendo soberano sobre las Malvinas no sería un obstáculo por esa razón. Un argumento que, a la luz de las declaraciones del propio candidato, suena más a cobertura política que a una explicación genuina. Porque si Grossi considera que Malvinas es algo que hay que "sobrevolar", la pregunta que el gobierno nacional no responde es simple: ¿por qué respaldar a alguien que, desde el máximo cargo de la ONU, trataría el reclamo soberano argentino como un inconveniente a evitar?

Desde Río Grande, la ciudad argentina más cercana geográfica y emocionalmente a las Islas Malvinas, la respuesta del intendente Perez cierra sin margen para la ambigüedad: "Rechazamos que el gobierno nacional apoye a este candidato de bajo vuelo y contrario a los intereses del país".

En una causa que costó sangre argentina, "sobrevolarla" no es neutralidad. Es abandono.