Martín Redrado demolió la "teoría del derrame" de Milei y alertó que la morosidad bancaria se cuadruplicó por la crisis

El expresidente del Banco Central fulminó el relato oficialista y aseguró que el modelo libertario solo genera concentración económica. Advirtió que el comercio y la industria —que emplean al 45% de los argentinos— están paralizados y que las familias se endeudaron a niveles críticos sin poder pagar.
Economía07/06/2026Cambio GlobalCambio Global

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La ilusión de una reactivación económica en "V" y el supuesto éxito del plan financiero que pregona la Casa Rosada sumaron un nuevo cortocircuito técnico proveniente del propio riñón del establishment. El economista y expresidente del Banco Central de la República Argentina, Martín Redrado, lanzó un durísimo diagnóstico sobre las consecuencias estructurales del programa implementado por Javier Milei y el ministro Luis Caputo, sepultando de manera categórica el corazón del relato libertario: la mentira del derrame.

"No hay tal derrame, hay más concentración económica"

Al analizar la brutal brecha que se ensancha en el país, Redrado diferenció la existencia de "dos Argentinas": una minoritaria ligada a los sectores extractivos como la minería, la energía y el agro concentrado, y otra mayoritaria vinculada a la producción local. “No hay tal derrame, lo que hay es más concentración”, disparó con contundencia el economista, desmitificando la promesa oficial de que el ajuste fiscal traería prosperidad automática para el conjunto de la sociedad.

El expresidente del BCRA advirtió que los sectores motores de la economía urbana —como el comercio, la industria sustitutiva y la construcción— se encuentran en un proceso de achicamiento crónico. La gravedad de esta parálisis radica en que estos tres sectores concentran, ni más ni menos, que al 45% de la mano de obra registrada de la República Argentina. Al destruir el mercado interno, el Gobierno está ahogando el empleo de casi la mitad de los trabajadores del país.

Bomba de tiempo familiar: La morosidad bancaria se cuadruplicó

El dato más alarmante revelado por Martín Redrado apunta al estado financiero del bolsillo de las familias argentinas. El economista destapó una realidad oculta detrás de la supuesta baja de la inflación: el colapso del crédito y el sobreendeudamiento desesperado de la clase media y los sectores populares.

Según detalló el analista de Fundación Capital, tras un breve y ficticio repunte del crédito al consumo provocado por la baja de tasas a finales del año pasado, los salarios quedaron tan rezagados frente a la inflación real y los tarifazos que las familias perdieron total capacidad de pago. “La morosidad en los bancos se cuadruplicó en estos últimos 12 meses”, reveló Redrado, explicando que el sistema financiero se encuentra congelado debido a que los usuarios no pueden cubrir sus deudas elementales.

Esta situación de asfixia obligó al Banco Nación a tener que lanzar líneas de emergencia especiales destinadas a refinanciar a los deudores morosos en lugar de volcar recursos a la reactivación productiva o a nuevos créditos genuinos para el consumo popular.

Un modelo que importa recetas e ignora la idiosincrasia

Para Redrado, uno de los errores conceptuales más graves del equipo económico de La Libertad Avanza es intentar importar teorías abstractas de manuales extranjeros que no se condicen con la matriz histórica y social de la Argentina. Cuestionó la insensibilidad de suponer que si se genera empleo extractivo en enclaves aislados como Vaca Muerta, un trabajador desocupado de Florencio Varela puede trasladarse automáticamente dejando atrás su entorno, sus redes de contención y su arraigo territorial.

Sin un cambio profundo de timón que incluya una reforma tributaria progresiva para aliviar la carga impositiva de los salarios y medidas directas que inyecten poder de compra real en el bolsillo de los trabajadores, la economía argentina se encamina a consolidar un piso de estancamiento con exclusión masiva. El veredicto técnico del establishment financiero es claro: el dogma fiscal de Milei no alcanza para dar respuestas a los 48 millones de argentinos.